Significado de Metafísica

¿Qué es la metafísica?

Es una área que pertenece a la filosofía, manifestando cuestiones relacionadas a la identidad del ser y a la existencia, a partir de su origen y las transformaciones que sufre durante su vida, como también la relación mente-materia, el alma y los interrogantes que la propia física no logra explicar. Tiene su referencia etimológica en el latín tardío como metaphysĭca, el cual a su vez encuentra raíz en el griego metà tà physiká, describiendo el profundo análisis que supera la física, teniendo relación directa con los pensamientos de Aristóteles.

Metafísica en Aristóteles

Una de las obras fundamentales de Aristóteles lleva como título la palabra metafísica. Curiosamente, en el contenido de dicha obra no se menciona este término en ningún ocasión y en su lugar se emplea el término «filosofía primera».

Cien años después de la muerte de Aristóteles un editor de su obra (Andrónico de Rodas) ordenó los catorce libros sobre filosofía primera. Así, con la intención de ordenar la obra aristotélica dispuso estos libros después del libro de la física. En otras palabras, los contenidos sobre la filosofía primera iban más allá de los contenidos de la física aristotélica.

Principios de la identidad y causalidad como problemas metafísicos

A la hora de definir lo que una cosa o un individuo es (su identidad), nos encontramos ante un problema: las cosas y las personas están sujetas a cambios permanentes, pero a pesar de todo son iguales a sí mismos, por lo que todo mantiene una identidad propia.

Si pensamos en nosotros mismos, no dejamos de cambiar constantemente, pero tal proceso de transformación no impide que nos identifiquemos como algo que no cambia. Aquello que da identidad a una realidad cambiante podría ser la materia, la forma o incluso el sustantivo utilizado para referirnos a la cosa o la persona.

Una gran parte de los acontecimientos que nos rodean funcionan con el mecanismo causa-efecto. A simple vista un acto produce una reacción determinada (por ejemplo, el acto de encender un cerilla produce una llama).

Sin embargo, podríamos pensar que aquello que llamamos causa no es más que el término que usamos al observar la unión entre dos circunstancias. Básicamente, la mente humana es la que crea la idea de causalidad, ya que en sí mismo la causalidad no existe.

Otros asuntos típicamente metafísicos son los siguientes: la libertad frente al determinismo, la relación mente-materia, la naturaleza del espacio y el tiempo o el problema de los universales (los conceptos abstractos pueden ser valorados como entidades reales o bien simplemente como la denominación convencional de una idea).

Todos los asuntos más arriba mencionados son metafísicos, ya que para su análisis no es suficiente con la observación empírica de unos hechos o un análisis científico.

Metafísica en Kant: no puede ser una ciencia

Hasta las aportaciones de Kant los filósofos se habían centrado en el análisis de lo que son los objetos, pero a partir de él la filosofía se centró en el modo de conocer los objetos. En otros términos, lo relevante en la investigación filosófica no es el objeto sino el sujeto que conoce el objeto.

Para Kant el conocimiento metafísico responde a una necesidad humana de abordar ciertos problemas. Sin embargo, esta forma de conocimiento no constituye una ciencia (las afirmaciones son científicas si se presentan a modo de juicios sintéticos a priori y la metafísica no cumple con este requisito).

En la filosofía kantiana se diferencia entre el fenómeno y el noúmeno. El primero hace referencia a lo que podemos conocer a través de los sentidos. El segundo se refiere al conocimiento de las cosas al margen de lo que podemos observar.

Mientras la ciencia se ocupa de fenómenos, la metafísica se centra en lo nouménico o la «cosa en sí». Para Kant no existe un conocimiento de las cosas en sí sino simplemente de los fenómenos. En consecuencia, la metafísica no es un conocimiento científico.