Significado de Monólogo

¿Qué es el monólogo?

Es una presentación y desarrollo, en la que existe un único personaje debatiendo sobre sí, reflexionando sobre lo que sucede a su alrededor o sobre sus experiencias. Tiene presencia en el mundo de las artes, a partir de obras escritas, teatrales o incluso utilizado en escenas específicas de películas. Shakespeare, en su obra Hamlet, publicada entre 1599 y 1601, siendo que no hay consenso sobre su fecha, propuso uno de los monólogos más marcantes de la historia, a partir del “Ser o no ser, ésa es la cuestión”.

En el plano político, el senador Ted Cruz, en Estados Unidos, dio un discurso que superó el record de casi diez horas de Chavez en 2012 o las siete horas de Fidel Castro en 1998, alcanzando veintidós horas (lo hizo a instancias del debate por la ley del Obamacare, con la intención de retrasarlo), siendo un contexto en el que la palabra monólogo se transforma en una moneda de dos caras, por un lado como crítica y por el otro como valoración.

Tiene origen en el griego “monologos”, a partir de mono para referirse a “uno”, y -logos con respecto al estudio, en este caso aplicado a la palabra.

El monólogo como crítica

En el ámbito político es frecuente observar a un funcionario público, inclusive a la figura presidencial, ser criticado por su forma discursiva y evasión a las preguntas, planteando que está haciendo un monólogo. Discursos agotadores, que parecen interminables como los ejemplos que apreciamos más arriba, así como rechazar preguntas o simplemente ignorarlas, ocasionan tal ataque desde los medios de comunicación.

Personas que quieren ser escuchadas, pero que no quieren ser interrumpidas también están presentes en el plano familiar o laboral. Esto genera situaciones difíciles porque se plantea un diálogo de una sola vía en un contexto que no es propicio a ello.

Recurso empleado en distintos géneros literarios

El monólogo teatral, ya sea en verso o en prosa, se fundamenta en una idea principal, la exteriorización del mundo interior de un personaje. En el lenguaje de la dramaturgia cuando un único actor habla en escena consigo mismo su intervención es un soliloquio, un término que viene del latín soliloquium y que literalmente quiere decir “hablar solo”.

Darío Fo, reconocido italiano premio de literatura de 1997, es responsable de “Misterio Bufo”, donde se plantea una fuerte crítica a los estándares sociales y jerárquicos.

“Los monólogos de la vagina” es una de las piezas de teatro popular alrededor del mundo, teniendo su origen en 1996 por Eve Ensler, a partir de una investigación sobre la experiencia de más de doscientas mujeres.

En la narrativa también se usa esta técnica literaria y mediante ella el lector conoce los pensamientos más íntimos de un personaje. El recurso del monólogo es especialmente popular en el género de la comedia.

Historia y popularidad del monólogo como su forma de stand-up

A finales del siglo XlX en Estados Unidos algunas actuaciones teatrales cómicas comenzaban con la intervención de un comediante, quien contaba chistes provocadores o pequeñas historias con un tono humorístico. Este subgénero fue conocido como Stand-up comedy (literamente “comedia de pie”) y que en español se conoce como comedia en vivo.

Tres efectos típicos para crear un monólogo cómico

– Comenzar la narración con una frase o idea impactante que atrape al espectador desde el primer momento.

– Se mencionan tres rasgos distintos sobre un asunto, siendo dos de ellos muy normales pero el tercero introduce un elemento rupturista y original.

– El recurso de la exageración basado en la comparación absurda e inesperada.

El bajo coste y la necesidad de reírnos son las claves del éxito

Los monólogos de humor se han puesto de moda en las últimas décadas y los espectadores pueden disfrutar de ellos a través de la televisión, de grandes teatros o de pequeños locales nocturnos. Desde un punto de vista empresarial este tipo de espectáculo tiene una ventaja sobre otros: su bajo coste y un montaje muy sencillo (el actor que sube al escenario solo necesita un micrófono).

Desde la perspectiva del público, el éxito de este formato tiene una sencilla explicación: el ser humano necesita reírse. Los hablantes de un idioma son los que deciden emplear unas palabras y no otras. Quienes hablamos el español deberíamos usar el término monologuista para referirnos a la persona que cuenta una historia cómica ante un público. No obstante, en México por ejemplo, se usa la palabra “estandapero” o “standupero”. Esta denominación es un calco de la denominación inglesa “Stand-up comedy”.