Placas Tectónicas Significado, Origen de la Teoría, Zonas y Aplicación

  • Por Nelly Guzmán (Prof. en Geografía e Historia)
  • Sep, 2020
  • ¿A qué responden las placas tectónicas?

    La tierra está conformada por una serie de piezas, algo parecido a un rompecabezas, que encajan armónicamente, denominadas placas, constituidas como masas rígidas que se mueven lentamente gracias a una capa de material magmático llamado astenósfera, semejante a tener trozos de galleta nadando en gelatina. Dichas placas, en su movimiento, chocan entre sí, o se rozan, o simplemente se separan. Lo cierto es que esta dinámica va a generar ciertos fenómenos, como la creación de cadenas montañosas y fosas oceánicas, erupciones volcánicas y terremotos. Es por ello, que la irrupción de la teoría de la Tectónica de Placas en los años sesenta permitió que ciencias como la geología, la sismología y otras relacionadas, fueran más precisas para explicar estos sucesos.

    Caminas por una calle de Santiago de Chile y de repente todo se empieza a mover, la gente corriendo de un lado a otro, y al verificar que no hubo daños, cada quien sigue en lo suyo, pero te preguntas: ¿qué paso aquí? Luego, te enteras que estás es una zona altamente sísmica y que los movimientos telúricos son casi tan comunes como una lluvia, no obstante, en muchos de los casos resulta imperceptible.

    Origen de la teoría de la Tectónica de Placas

    Desde tiempos antiguos, el movimiento de la tierra fue siempre un misterio aunque, como muchos fenómenos naturales, se le dio una explicación mitológica que diera respuesta. Aun para el año 1700, se creía que la forma del relieve era producto del Diluvio Bíblico y de otras catástrofes ocurridas en el pasado.

    Por otra parte, persistentemente estuvo la duda de si la tierra siempre estuvo ordenada de la misma forma, en cuanto a continentes y océanos se refiere. De allí, que en 1596 el cartógrafo Abraham Ortelius sugería que América se había desprendido del bloque eurásico, gracias a terremotos. Sin embargo, la entrada en escena de la teoría de la Deriva Continental de Alfred Wegener en 1912, le dio sentido a esta idea.

    Dicha teoría propone que en un principio la tierra era una gran masa llamada “pangea” y todo el océano era uno solo llamado pantalassa, y que esta gran masa se fue separando progresivamente hasta formar los continentes que hoy en día conocemos. Una de las pruebas es el hecho de que los bordes de África y América del Sur coinciden, además que de que existen fósiles de similares características en las costas de ambos territorios.

    Fue esta teoría la que sirvió de base para que se realizaran estudios posteriores que condujeron a la consolidación de la tectónica de placas. Ya para 1950 se retoman estos estudios, con base en observaciones en el fondo de los océanos, donde se pudo constatar que allí existían cadenas montañosas. Hasta ese momento, todos pensaban que dicho fondo era plano.

    Zonas determinadas por el cinturón transasiático, mesoatlántico y de fuego

    Las placas son una especie de rompecabezas, de modo que cada pieza puede estar ubicada ya sea en los continentes o en los océanos. En ese sentido, son 56 placas, entre las que se encuentran: La placa africana, la placa arábiga, la euroasiática, la del Caribe, la sudamericana, la norteamericana, la filipina, y otras más.

    Como ya sabemos, los límites de estas placas es donde se dan los movimientos. Sin embargo, hay zonas donde este movimiento es continuo y se van a generar fenómenos sísmicos constantes. Entre estas zonas están:

    • El cinturón de fuego, que afecta a gran parte del continente americano, Rusia, Nueva Zelanda y algunos países asiáticos.

    • El cinturón transasiático, que abarca el Himalaya, Irán, Turquía y el sur de España.

    • Y por último, el cinturón que está en el centro del Océano Atlántico.

    ¿Cómo se produce el movimiento de placas?

    Todo nace en el interior de la tierra, donde las altas temperaturas funden las rocas. Éstas generan corrientes de convección con las rocas más frías, forjando un desplazamiento, que se lleva consigo a las placas que están a su paso. Así, las placas frías se hunden y se llevan consigo a las placas que están a su lado.

    Algo interesante en el estudio de las placas es su límite, pues este va a variar de acuerdo al movimiento, y es aquí donde se van a llevar a cabo los fenómenos de formación de cadenas montañosas, terremotos y otros. Entre estos límites están:

    • Los divergentes, sucede cuando las rocas se aíslan y en el espacio vacío van surgiendo rocas procedentes de la astenósfera, que al enfriarse forma nuevas franjas de fondo oceánico.

    • Los límites convergentes, donde la nueva litósfera creada, sube y la más antigua se hunde, de modo que se van acomodando.

    • Los límites de fallas transformantes, donde se desliza una placa con la otra, pero no generar nueva litósfera.

    Aplicación como herramienta de percepción y previsibilidad

    Evidentemente, la tectónica de placas marcó un hito en relación a la formación de las masas continentales y oceánicas. Y es que a partir de allí, se pudo comprender cómo ese movimiento de placas incide; no solo genera fenómenos sísmicos, sino también formaciones de relieve. Con ella se puede ubicar con exactitud las zonas sísmicas y determinar el tiempo geológico de las formaciones montañosas.

    Por otra parte, también es posible ubicar los yacimientos de minerales que son de relevancia económica, tales como el oro, el diamante, petróleo y hasta el coltán. Además de esto, en su dinámica trae consigo un flujo de carbono que permite medir su cantidad en el planeta, sobre todo, considerando su gran efecto invernadero, actuando como una especie de termostato.

    De este modo se ha sido posible comprender que la tierra es un organismo vivo, que de no ser así, la vida como hoy la conocemos no sería posible. ¿Cómo sería si hoy estuviéramos todos juntos como un solo continente? Precisamente, el devenir de su estudio ha permitido comprender que la plataforma continental y oceánica ha sufrido grandes cambios, y aunque parecen lentos, han sido determinantes en la forma como hoy se ve al mundo.