Significado de Silencio

¿Qué es el silencio?

Es la ausencia de ruido, pero más importante aún, a nivel social supone una lectura al respecto de lo que no se dice, que trasciende a las relaciones de poder y autoridad, así como a una respuesta emocional. Asimismo, se lo observa como técnica en la construcción de un mensaje, aplicado en los ámbitos literarios y musicales. La palabre tiene referencia en el latín en silentium.

Valor interpretativo del silencio

Hay muchos contextos que encuadran al silencio. Éste puede surgir en soledad o rodeado de otros, en espacios abiertos o cerrados, en medio de una conversación, con la lógica de un hilo discursivo o disruptivamente, ante un hecho acaecido, mientras miramos u oímos algo, etcétera.

El silencio puede traer gran incomodidad para algunas personas, por ejemplo, quienes hablan solamente por no soportar dicho mutismo. Puede también ser un resultado, callarse porque se está incómodo. Por otra parte, el silencio puede ser un signo de paz y relajación, portador de esclarecimiento, de salud mental y de encuentro con uno mismo.

Se trata de un significante que remite a infinitos sentidos o a ninguno, es decir, también puede que sea casual, ya que no nos encontramos dialogando continuamente. Lo usual es que oscilemos entre palabras y silencios. Asimismo, puede ser una cualidad del ambiente y no de los humanos, por ejemplo, el silencio de una playa alejada o de una pequeña cabaña ubicada en el bosque.

Si estamos viendo la televisión o una película, escuchando un audio, la radio o una conferencia, el estar callados se entiende por su negativa de no emitir palabras. Es consecuencia de una activación de la función cognitiva de atención y es lo que nos facilita escuchar.

Los silencios son, además, respuestas. Pese a que no lo asociemos generalmente. Ya sean presenciales o virtuales, conforman una contestación; indica que no queremos conversar o que aceptamos que el otro tiene la razón, que estamos molestos, decepcionados, desinteresados, etcétera.

Puede que no hablemos por falta de ganas, porque estamos enojados por alguna cuestión, por no querer discutir, a causa de no recordamos algo, debido a que estamos tristes o no sabemos qué decir en ciertas situaciones, por miedo a alzar la voz.

Por lo tanto, el silencio puede ser una elección, un requerimiento, una cualidad del contexto o un efecto. Hay silencios que dicen mucho y otros muy poco, no se enlazan a una causa universal, dependen del caso por caso.

Silencio como relación de autoridad y poder

En la institución escolar, el silencio tiene mucho que ver con la asimetría de la relación entre docentes y alumnos, como así entre alumnos y otras figuras representativas de la institución, por ejemplo, directivos. Es el docente quien puede pedir silencio al alumno y no viceversa. Es como en Abogacía, en el caso del Juez, que tiene el poder de exigir silencio a las partes involucradas.

Es una pieza necesaria en el desarrollo de una clase expositiva, especialmente si el grupo de alumnos es numeroso. En este marco es, al mismo tiempo, una exteriorización de respeto y de entendimiento de las normas sociales y educativas. Es una habilidad y es indicio de una buena inserción en la cultura.

El silencio organiza las aulas, permite que los estudiantes puedan participar ordenadamente. En las evaluaciones escritas, es fundamental para la rememoración de los contenidos, así como para evitar la copia.

A nivel estructural como técnica en la lengua y literatura

En la lengua oral, los silencios estructuran las oraciones, separan las palabras y verbalizan los signos de puntuación. Sin estas pausas, la comunicación sería imposible.

El uso de la pausa en la oralidad es aprendido implícitamente por el niño pequeño, a través de un gran esfuerzo cognitivo. Más tarde, en la escuela, este aprendizaje se refuerza de modo explícito.

En la Literatura la pausa es un recurso para crear misterio, suspenso, manteniendo al lector cautivo del relato, generando ansiedad por continuar descubriendo la trama de la historia, real o ficticia.

Silencio en el pentagrama de la música

Los silencios son tan importantes como los sonidos en la elaboración de canciones u otras melodías. Se grafican en el pentagrama con determinados símbolos, que los músicos aprenden a leer gracias al estudio de este código.

Es interesante que, si bien el silencio habitualmente es entendido como ausencia, en el pentagrama ocupa un lugar y es representado gracias a signos específicos, que se interpretan a la par de los sonidos.

Interpretación en el psicoanálisis

No es un dato menor para el terapeuta en qué momento el paciente hace un silencio, si se está hablando de algo importante o doloroso, si es algo que viene acompañado de mucha resistencia.

También es importante el modo en que se presente, si aparece con asombro, angustia o alegría, sin emociones, si es fruto de un olvido (manifestación inconsciente), una pausa de reflexión. En ocasiones es señal de que algo se ha revelado, de que se ha levantado la represión en alguna medida y la persona logra contacto con un saber previamente velado a ella.

A veces, el silencio es una necesidad del paciente, que debe respetarse, sin interrupciones. Mantener y hacer lugar al silencio es todo un arte en el que deben formarse los analistas.

Entonces, podemos decir que se hace una interpretación de los silencios, buscando su motivación reprimida, sus raíces inconscientes.

La regla fundamental del tratamiento psicoanalítico, del lado del paciente, supone que este exprese, en palabras, todo lo que se le aparezca en la mente, aunque le de vergüenza, no tenga coherencia con lo que se venía hablando o no quiera. Por ello, el silencio puede ser también una resistencia (voluntaria o involuntaria) a cumplir con esta norma.

Sin embargo, no siempre se emprende el camino interpretativo, si bien cuando un paciente se queda callado suele suceder algo allí, en su psiquismo, a veces se trata de silencios sin ningún sentido oculto. No todo remite al Inconsciente. Esto debe ser evaluado en cada paciente y en cada trayectoria singular.