Significado: Toque de Queda y Ejemplos

Definición formal

El toque de queda es una medida de carácter urgencial que tiene como función limitar el movimiento de la población en la vía pública, forzando a que los ciudadanos permanezcan en sus hogares, en pos de su protección ante una situación puntual que lo amerite, cuya efectivización está a disposición del poder ejecutivo con bases legales para la correspondiente instrumentación. Sin embargo, en gobiernos dictatoriales suele transformarse en una herramienta ideal para actuar como un claro abuso de autoridad para instaurar campañas de miedo y persecución a ideologías opositoras.

Historia y ejemplos de su aplicación

Etimológicamente, procede del francés antiguo cuevrefu (modernamente, couvre-feu), ‘cubrir el fuego’, utilizado en la edad media para describir la acción de apagar los fuegos a determinada hora de la noche, y al toque de una campana, para evitar incendios. El término inglés curfew, derivado de la voz francesa, fue el utilizado para describir la obligación de los británicos de apagar las luces a las 22:30 para ahorrar carbón en 1918, en la etapa final de la Primera Guerra Mundial, una acción que se considera como el primer toque de queda registrado por la historia en la acepción moderna del término.

Etiquetada como curfew order, lo que traducido vendría a ser “orden de toque de queda”, esta medida será utilizada a partir de dicho momento en situaciones de conflicto.

Los mismos británicos decretaron el toque de queda (ya bajo esta denominación) durante la corta guerra de independencia de Irlanda en 1920, aunque a diferencia de lo que pasó en el anterior uso del término, ahora no se trataba ya solamente de apagar las luces, sino de prohibir a las personas deambular por la calle para impedir que se cometieran acciones bélicas.

Así pues, en el sentido estricto, este de Irlanda debería ser considerado el primer toque de queda, pese a que al venir la denominación del anterior, se considera como tal el de 1918. También es cierto que la oscuridad impedía en buena medida circular por las calles, así que el efecto acababa siendo el mismo, de hecho…

Durante la Segunda Guerra Mundial, en los países ocupados por las potencias del Eje se decretaron toques de queda para tratar de impedir o, por lo menos, dificultar, la acción de los movimientos de resistencia. De la misma forma, algunos países aliados también decretaron toques de queda como medida de protección.

Las dos costas estadounidenses estuvieron sujetas al toque de queda cuando el país entró en guerra, y en la costa oeste, los ciudadanos norteamericanos de origen japonés, también estuvieron sujetos a toque de queda, además de a internamiento en campos.

No dejamos los Estados Unidos, porque en diversos estados segregacionistas, hasta entrados los años sesenta del siglo XX, hubo toques de queda que afectaban exclusivamente a la población negra, algo amparado por las llamadas ‘leyes Jim Crow’, hasta que estas fueron abolidas.

La segregación racial, el llamado apartheid en Sudáfrica, también llevó aparejado el toque de queda para la población que no fuera blanca.

Justo tras la Segunda Guerra Mundial, volvemos a encontrarnos con los ‘inventores’ de la acepción moderna del término, los británicos, que lo aplican en la región de Palestina para intentar evitar la acción de grupos armados pro-judíos y pro-árabes.

Las veces que se ha aplicado el toque de queda en algún lugar del mundo son incontables: en Siria o Egipto durante las revueltas de la Primavera Árabe, en Argentina en el período dictatorial que fue de 1976 a 1983, en Chile entre 1973 y 1987, en la Algeria colonial durante la Batalla de Argel (1957) por el ejército francés, en Baltimore en 2015 por las protestas raciales,…

Si bien en muchos países se recuerda está normativa como consecuencia de situaciones de conflicto armado, caos interno o una forma de controlor injustificada sobre la ciudadanía, la pandemia de COVID-19 acaecida en 2020 lo ha colocado en boca de la opinión pública mundial, como medida para intentar frenar la expansión del virus.