Adoctrinar Definición, Características, y Burbuja Informativa

Definición: ¿Qué implica el adoctrinamiento sobre un grupo -o la mayoría- de la sociedad?

Es el ordenamiento y la difusión sistemática de hechos y argumentos en pos de instalar principios incuestionables que guían a un determinado referente de poder, con la función de fortalecer su presencia y permitir su expansión desde el núcleo social, silenciando otras posiciones, por ejemplo, alterando los libros de historia y programas de estudio en el ámbito escolar, para alcanzar a las mentes más jóvenes, que se encuentran en un estado básico de aprendizaje. No obstante, no se lo puede entender sin la presencia de los medios de comunicación de masas, ni antes de que la educación escolar se hiciera obligatoria y mayoritaria, ya que estos son, precisamente, los canales de transmisión (y omisión intencional) por excelencia.

Esto lleva a que podamos situar el inicio de las prácticas de adoctrinamiento de masas en un amplio arco que abraza desde mitad del siglo XIX (con el nacimiento de la prensa escrita), hasta comienzos del siglo XX, cuando la escolarización empieza a extenderse, y nacen el cine y la radio.

No obstante, podemos señalar que la formación marcial ligada al estamento militar ya reúne desde siglos atrás una serie de características que, después, serán propias del adoctrinamiento, y que están destinadas a generar lo que en francés se ha dado en llamar «esprit de corps«, necesario en un campo de batalla, ya que anula la voluntad individual (que podría llevar a los soldados a huir despavoridos o cuestionar las órdenes) para crear una masa uniforme de profesionales que ejecutan las instrucciones que se les dan en forma de órdenes.

Un papel similar juega la religión, cuyo enseñamiento puede convertirse en adoctrinamiento en manos de fundamentalistas. Y podemos considerar que durante buena parte de la historia de la humanidad, las religiones no se han enseñado, han sido inculcadas como un dogma, tal y como se adoctrina a las masas.

El nacimiento del adoctrinamiento moderno en los regímenes totalitarios del siglo XX

El régimen comunista-leninista establecido en la URSS tras la revolución de 1917 fue probablemente el primero en aplicar los medios de adoctrinamiento modernos, al ser también el primero importante que nació en una época en la que los medios de comunicación de masas despuntaban.

Y pese a que buena parte de la población de lo que terminaría siendo la URSS, todavía era analfabeta, precisamente la escolarización (por otra parte, uno de los puntales doctrinales del comunismo) fue una herramienta que, en manos de Lenin y sus herederos, permitió moldear a la población y, especialmente, a los más jóvenes.

De igual forma procedió el régimen nazi en Alemania una vez obtuvo el poder. Los más jóvenes eran adoctrinados en la escuela, en la que las teorías raciales oficiales (superioridad de la supuesta raza aria, etc…) y el destino manifiesto de la nación germana, así como la adoración a Hitler, daban las buenas puntuaciones, al igual que el culto a Stalin y a las teorías marxistas-leninistas las daban en la URSS.

Promociones profesionales, ayudas familiares, y sentimiento de inclusión en la comunidad realizaban el mismo papel para los adultos, tanto en una sociedad como en la otra, para inculcar los valores oficiales del régimen a la ciudadanía.

Otros regímenes de la época no escapan, en mayor o menor medida de estas prácticas, con un distinto grado de aplicación, como el régimen húngaro del almirante Horthy, y obviamente la Italia fascista, que había precedido en las formas a la alemania nacionalsocialista, aunque en este caso el discípulo acabó superando al maestro.

También la España del nacionalcatolicismo franquista es un ejemplo perfecto del adoctrinamiento, tanto en la enseñanza de los más jóvenes, como en el trabajo de los adultos, y aunque con menor intensidad en algunos aspectos, el Portugal del Estado Novo seguía el ejemplo de los regímenes corporativistas.

Características comunes de los regímenes adoctrinadores

Indistintamente de su zona política (de la extrema izquierda a la extrema derecha), todos los regímenes totalitarios emplean el adoctrinamiento, y en todos ellos hay características comunes:

  • La historia se moldea para encajar con la narrativa oficial del régimen, e incluso otras ciencias. Como ejemplo paradigmático de esta situación, los científicos de la Alemania nazi que querían prograsar en el regimen reescribieron la biología para adaptarla al argumento político de la superioridad de la raza ária. De igual modo, el régimen franquista español reinventó la historia de España hasta remontarla al período pre-romano.
  • Se señala al discordante como una mala influencia o, directamente, un disidente, así como sus ideas son tildadas de mala influencia y propaganda contraria.
  • Se acostumbra a buscar un enemigo interno o externo. Lo último que hará un régimen totalitario es asumir responsabilidades por cosas mal hechas, por lo que se señala a colectivos dentro del mismo estado (como los judíos, los gitanos, los comunistas o los homosexuales en la Alemania nazi) como culpables de la situación. Si no hay enemigos internos, estos pueden ser buscados en el exterior, motivo de no pocas guerras.
  • Los medios de comunicación están controlados, y la información censurada. El régimen cuenta con sus propagandistas, voces ‘amigas’ que expresan propaganda como si fueran noticias objetivas, y que están bien cuidados y obtienen favores por parte del régimen. Mientras, cualquier atisbo de crítica está fuertemente penalizado o, directamente, perseguido y penalizado.

La burbuja informativa del siglo XXI y la radicalización

La llegada de Internet y la eclosión de las redes sociales ha desembocado en un fenómeno conocido como ‘burbuja informativa’, y que consiste en que los internautas siguen perfiles que coinciden con su ideología y preferencias, dejando de lado la información que puede contrastar las informaciones que estos ofrecen.

De esta manera, se observa un curioso fenómeno que se ha dado en llamar ‘auto radicalización’, y que podemos entender como un adoctrinamiento infligido por uno mismo (aunque, eso sí, normalmente ayudado por alguno o algunos de los perfiles que sigue en la red.

Buen ejemplo de esta situación es la captación de fieles que realiza el grupo terrorista ISIS, en base a contenidos preparados para que quien los recibe, rechace contrastar las afirmaciones que en ellos se hacen con otras fuentes distintas, tomando dichos contenidos como una verdad absoluta e incuestionable, así como a quienes los cuestionan cómo manipulados.

Otro ejemplo de tal situación lo encontramos en los dichos ‘conspiranoicos’, una denominación demasiado genérica para englobar una miríada de tendencias como, por ejemplo, los antivacunas.

En este último caso, dichas personas comparten noticias (a veces, fake news) que explican que se han dado muertes en un país lejano (porque estas cosas, pasan siempre en países lejanos…) que las autoridades silencian, y que llegan por canales ‘alternativos’. Acusan a los medios de comunicación de estar vendidos a un poder oculto y, a partir de aquí, la magnitud de la paranoia puede llegar a organizaciones secretas que buscan controlar el mundo, entre otras fantasías.