Significado de Guerra Relámpago

¿Qué es una guerra relámpago?

Es un conjunto de golpes de ataque directos que históricamente hunde sus raíces en la doctrina de Carl von Clausewitz, militar prusiano y teórico bélico que combatió en las guerras napoleónicas, y que desarrolló trabajos sobre el uso de la fuerza para provocar puntos de ruptura y cerco de las fuerzas enemigas.

Esta fue la base para el posterior desarrollo, durante la Primera Guerra Mundial, de una versión temprana de la Guerra Relámpago. De hecho, los primeros movimientos alemanes contra Francia, estuvieron a punto de provocar el derrumbe del país galo, debido a varios factores, entre ellos la rapidez del avance germano.

Ataque sobre Francia: Características y factores determinantes

La estabilización del frente y la guerra de trincheras hicieron desistir a los alemanes de las tácticas de penetración rápida y aprovechamiento de los puntos de ruptura de la defensa principal francesa, en favor de una guerra de desgaste que se generalizó por todo el frente del oeste.

Era harto difícil, si no imposible, implementar una doctrina que requería de una alta movilidad cuando las armas ofensivas estaban inferiormente desarrolladas que las defensivas. Así, las ametralladoras podían barrer fácilmente a los soldados atacantes, pero como eran grandes y pesadas, su movilidad era reducida. Así mismo, los vehículos a motor (que en esta guerra verían su adopción por parte de todos los contendientes) todavía estaban en fase de desarrollo temprano, la artillería tampoco era todo lo móvil que sería preciso, y la caballería era ineficaz contra la artillería y las ametralladoras que poseían las líneas de defensa.

Dos herramientas de combate desarrolladas durante este conflicto eclosionarían en el periodo de entreguerras para facilitar la consumación de la guerra relámpago: por una parte el fusil ametrallador, que permite una cadencia de fuego sostenida, ‘regando’ de balas las posiciones enemigas, y por la otra el tanque como arma masivamente blindada y de gran potencia de fuego.

Las doctrinas de entreguerras tuvieron ambas armas muy en cuenta, y teóricos de la guerra como el alemán Guderian, el ruso Tujachevski, y el francés de Gaulle pronosticaron la gran importancia del tanque para romper el frente en el transcurso de los futuros conflictos.

No obstante, solamente en regimen nazi, deseoso de conquistar el mundo por la fuerza de las armas, escuchó a sus teóricos más avanzados.

El modelo de ataque alemán de la Blitzkrieg

Fue Alemania la que sistematizó la Blitzkrieg (guerra relámpago) como la conocemos hoy en día, utilizándola de forma efectiva en las invasiones de Polonia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y Francia.

Esta guerra relámpago se basa en una gran coordinación de todos las armas (infantería, blindados, artillería, soporte aéreo, e incluso naval si así se requiriese y este pudiera intervenir), lo que a su vez implica la disponibilidad de comunicaciones (generalmente por radio), seguras y fiables (codificación).

El objetivo es el de llevar a cabo ataques intensos en puntos determinados del frente enemigo con el objetivo de romper este y, por el agujero creado en las defensas, hacer pasar unidades propias cuyo objetivo sería atacar a la retaguardia, cortar las líneas de abastecimiento, y ayudar a rodear a las tropas enemigas.

La ayuda de la aviación, que en la Primera Guerra Mundial había desarrollado un papel secundario, se volvía muy necesaria, especialmente para bombardear en la retaguardia enemiga y sembrar el caos entre la población civil que, de esta forma, se marcharía de las áreas bombardeadas formando columnas que entorpecerían la marcha de las tropas enemigas hacia el frente, generando también un problema logístico al enemigo para atenderlos.

La Blitzkrieg funcionó hasta que los enemigos de Alemania y, en especial, la URSS, encontraron una forma de pararla: la defensa en profundidad, consistente en implementar varias líneas de defensa junto a reservas móviles para atacar la punta de lanza, de forma que el impulso inicial del ataque se perdiera en la profundidad de las líneas de defensa, agotando el ataque debido al esfuerzo de tener que atacar a cada una de las líneas.

Transformación de la guerra relámpago en los conflictos modernos

Si bien la Blitzkrieg murió como tal con el fin de la Segunda Guerra Mundial, la guerra relámpago dio varias lecciones a los teóricos militares de posguerra. La guerra estática ya no era una opción, y la guerra móvil se convertía en el estándar.

Para los grandes estrategas, esto significaba un alto uso de la capacidad aérea, poder vencer al enemigo en el aire para obtener el control de los cielos (superioridad aérea), y emplear las tropas mecanizadas (tanques y tropas de soporte) para romper rápidamente el frente enemigo.

Estas teorías se muestran claramente en la Primera Guerra del Golfo, cuando las tropas aliadas lideradas por los EEUU utilizaron ampliamente la fuerza aérea para barrer las tropas iraquíes por delante de sus unidades terrestres, rematando la faena con los helicópteros de ataque, para montar puntos de suministro y reparaciones de los tanques que venían a continuación.

Esta forma de luchar se concretó en una gigantesca maniobra de envolvimiento clásica (inspirada en lo que Aníbal hizo en Cannas) para forzar un repliegue de las tropas iraquíes, cosa que efectivamente se consiguió.

No obstante, la guerra relámpago tiene un talón de Aquiles: es una forma de combatir válida en guerras convencionales con grandes masas de fuerzas. Para un conflicto moderno basado en la insurgencia y contrainsurgencia, y en una guerra híbrida, esta forma de lucha carece de lugar.