Significado de Guerra Civil

¿Qué es la guerra civil?

Es la identificación de dos grupos que pertenecen a una misma comunidad que combaten al respecto de la imposición de una postura. Tiene referencia etimológica en el latín como bella civicus, y un claro ejemplo moderno y didáctico está dado por la ficción de Marvel de 2016 en la que se dividen y agrupan los Vengadores, sobre la ideología de Capitán América e Iron Man. En las líneas que continuan observamos episodios sangrientos de la realidad de nuestra historia.

Características conceptuales

En la acepción moderna del término, en el que dos bandos pertenecientes al mismo estado o pueblo, se enfrentan por dos visiones distintas del país, la mayor parte de los conflictos que se dan en la antigüedad no pueden catalogarse como “guerras civiles”, sino más bien como conflictos dinásticos, ya que enfrentan a dos candidatos por el poder (como, por ejemplo, un trono) por motivos simplemente personales.

Muchos autores también admiten en esta categorización los conflictos en los que una parte del estado en cuyo seno se produce el conflicto, busca conseguir su independencia del resto. En dicha acepción, la guerra de independencia de los Estados Unidos, por ejemplo, podría ser considerada como una guerra civil británica. No es el enfoque que tomaremos en este artículo.

Guerra civil en el imperio romano

Las primeras guerras civiles que podemos considerar como tales, se dieron en el seno de la República Romana, y se extendieron a la era imperial hasta prácticamente la extinción de la entidad política del Imperio Romano.

La primera de estas sea tal vez la Primera Guerra Servil, librada entre el 135 y el 132 antes de Cristo, aunque el bando sublevado estaba conformado por esclavos de diversos orígenes forasteros, a los cuales se aliaron algunas personas que vivían bajo la República Romana.

La Guerra Social, librada entre el 91 y el 88 a.C, puede ser considerada a efectos prácticos como la primera guerra civil que cumple las condiciones que hemos dictado para ser considerada como tal, seguida del conflicto que enfrentó a Sila (del partido de los Optimates, que vendrían ser, salvando las distancias, las derechas de ahora) contra Cayo Mario (del partido de los Populares, que podrían venir a ser consideradas las izquierdas de la época, salvando mucho las distancias) entre el 88 y el 87 a.C.

No obstante, la más famosa guerra civil de esta época es, sin lugar a dudas, la que enfrenta a Julio César (por los Populares) contra Cneo Pompeyo Magno (por los Optimates) librada entre el 49 y el 45 antes de Cristo, y su consecuencia lógica que entre el 32 y el 30 a.C. enfrentó a Cayo Octavio (posteriormente conocido como Augusto) contra Marco Antonio y Cleopatra, y que dió la puntilla final a la República para pasar a la época imperial.

Una época imperial trufada de conflictos civiles, como la del 68 a 69 después de Cristo, época conocida como la de los cuatro emperadores, entre otros muchos conflictos civiles de distinta envergadura.

Guerra civil en la época medieval

En este periodo existen distintos conflictos civiles, aunque la mayoría entran en la dinámica de dos pretendientes (o más) a un trono, como es el caso de la Guerra Civil de Castilla (1475-1479), en la que se enfrentan los partidarios de Juana, hija del difunto monarca Enrique IV, y los de la hermanastra de este, Isabel. Ambos bandos cuentan, además, con apoyos exteriores, como el de la Corona Catalano-Aragonesa para Isabel, y Portugal y Francia para los partidarios de Juana.

Otro conflicto civil que se da en los reinos de la Península Ibérica es la Guerra Civil Catalana, librada entre 1462 y 1472 por el Conde de Barcelona Juan II (apodado “el sin fe”) con el apoyo de Francia y el resto de los estados de la Corona Catalano-Aragonesa (Aragón, Mallorca y Valencia), y por la otra parte las instituciones catalanas con el apoyo de Castilla, Portugal y el Ducado de Lorena.

Fuera de la Península Ibérica tenemos la Guerra de las Rosas en Inglaterra (1455-1487) enfrentando por un lado a las casas de los Tudor y los Lancaster, con la de York por el otro.

Ejemplos de guerra civiles en la modernidad

Pasando ya a la época moderna y dejando atrás la era medieval, podemos encontrar como ejemplo de conflicto civil las Guerras de Religión en Francia (1562 a 1598), que enfrentaron a partidarios del catolicismo contra diversas tendencias protestantes. También en la misma Francia, y entre 1648 y 1653 se libra el conflicto de La Fronda, entre el rey Luís XIV y los nobles y diversos estamentos del pueblo francés.

Las tres Guerras Carlistas por el trono de España en el siglo XIX ya no solamente se deben a un factor de sucesión al trono, que también, sino que beben de otras motivaciones, en este caso el conservadurismo de la monarquía autoritaria de derecho divino emanada de los reyes medievales, contra una monarquía constitucional menos todopoderosa y más representativa.

Las revoluciones en diversos países europeos en 1848 y diversos conflictos por el poder en los países del centro y sur de América (antiguas colonias españolas) durante los años posteriores a su independencia, serán conflictos también representativos de la época.

Efectos arrastrados al presente

Sin lugar a dudas, una de las referencias más famosas y que ha marcado el rostro del mundo tal y como es hoy, es la Guerra Civil Americana (1861/65), un conflicto, no obstante, librado entre dos entidades estatales distintas: la Unión de Estados Americanos (USA), contra los Estados Confederados de América (CSA), aunque todo el mundo tiene claro que, de hecho, se trata del mismo país.

Pese a ello, apuntar que los norteños, al igual que los sureños, hablaron durante mucho tiempo de “tropas de ocupación” refiriéndose a las fuerzas yankees destinadas en el sur del país.

Este fue el primer conflicto que nos legó, de forma efectiva, fotografías de las batallas, y el uso de trenes, barcos a vapor y otras armas y tácticas de guerra moderna que evolucionarían posteriormente, pero cuyo origen se remonta a este conflicto.

La Comuna de París de 1871, fue un conflicto muy localizado en la ciudad de París, pero que podemos calificar de guerra civil a pequeña escala, acaecida tras la derrota gala en la Guerra Franco-Prusiana de 1870.

Otra guerra civil que marcó en buena parte la faz del mundo actual en esta lista que no es exhaustiva pero que recoge los principales enfrentamientos, es la Guerra Civil Rusa de 1917 a 1921, la cual marcará el ascenso de los bolcheviques al poder.

La Guerra Civil China empezará en 1927, y con una pausa entre 1937 y 1945 para combatir al invasor japonés, se extenderá hasta 1949 aunque, de hecho, todavía está dando coletazos: Taiwán no tiene un estatus de estado independiente, sino que es considerado por el gobierno de la República Popular China una “provincia rebelde”, con lo cual no podemos considerar formalmente que el conflicto esté zanjado.

De la misma forma, no podemos considerar que esté finalizado el conflicto civil coreano, iniciado en junio de 1950, y que se saldó con un armisticio firmado en 1953. Pero armisticio no significa paz ni finalización del conflicto, sino un cese de las hostilidades para dar paso a negociaciones que, en el momento de escribir este artículo (2019) todavía se están desarrollando.

Entre 1936 y 1939 se librará la Guerra Civil Española, otra previa del enfrentamiento mundial en ciernes, y una de las muestras del enfrentamiento entre el fascismo y las demás formas políticas (democracias y regímenes comunistas), de igual forma que los conflictos civiles posteriores a 1945 se darán, mayoritariamente, en un eje ideológico comunismo vs. capitalismo.

Las guerras civiles del siglo posteriores a la Segunda Guerra Mundial

Estas se han dado, sobretodo, en África y Asia, con algunos conflictos en América del Sur, y habitualmente marcados por la influencia de los Estados Unidos y la URSS, actores escondidos en las sombras que han actuado manejando los hilos por detrás de los contendientes.

La Guerra Civil Griega (1946/49) es un buen ejemplo de estos conflictos, junto a la Guerra Civil en Guatemala (de 1960 a 1996), la de Nicaragua (1962 a 1990), la de Etiopía (1974/91), Líbano (1975/90), Afganistán (1989/92), y Ruanda (1990/94).

Mención aparte para las distintas guerras en la antigua Yugoslavia, desde 1991 hasta 2008, y que dieron lugar al nacimiento de varios estados independientes (Eslovenia, Croacia, Bosnia, Kosovo, Montenegro y Serbia).

La guerra híbrida como factor en los nuevos conflictos civiles

La escisión de la Península de Crimea de Ucrania para pasar posteriormente a ingresar en Rusia, así como la rebelión en la región ucraniana del Donbass, son nuevos tipos de conflicto en los que no solamente importa la vertiente militar de estos, sino que también se produce una batalla por la información y la confusión, y que pueden ser tildados de conflictos civiles.

En el caso de Crimea, empezó con los LGM (Little Green Men), milicianos prorrusos que se distinguían por su uniforme verde, y que aparecieron, de la noche a la mañana, controlando varios enclaves de la región.

El futuro de muchos conflictos civiles puede venir marcado por ciberataques y acciones de tipo “golpe de mano” antes de enfrentarse a una guerra abierta, si es que se llega hasta tal extremo.

Y ¿porqué no hablar del conflicto boliviano de 2019 como una guerra civil de baja intensidad encubierta? ¿o de las acciones de protesta en Chile, Argentina y los chalecos amarillos en Francia? ¿o de la revuelta ciudadana en Hong Kong y el conflicto independentista en Cataluña?

Tal vez, los conflictos civiles del futuro tengan menos de violencia explícita y enfrentamiento armado, y más de convocatoria en redes sociales para realizar actos, que pueden o no comportar violencia en algún grado, pero que en principio no es su objetivo.

Si esto es así, simplemente empezamos a verlo y, por ahora, el control del territorio conseguido por vías armadas es todavía necesario para asegurar el éxito en un conflicto de tipo civil, aunque el desgaste socio-político y económico empieza a hacerse lugar.