Significado de Histeria

¿Qué es la histeria?

Es una condición dentro del marco de las neurosis que ha sido objeto de estudio por Freud, Charcot y otras eminencias dedicadas a entender el comportamiento. Tiene referencia etimológica en el francés hystérie, con origen en el griego hystéra, que hace alusión al útero femenino porque inicialmente se tenía la creencia equivocada de que era un padecer nervioso en la mujer vinculado al respectivo órgano, y acompaña el sufijo -ia, para moldearlo como sustantivo.

Importancia de la histeria en el psicoanálisis

Esta neurosis es el punto de inicio de los estudios, investigaciones y descubrimientos que hace Sigmund Freud, a partir de ella surgen las conceptualizaciones sobre el inconsciente, el valor de la palabra en la cura, el sentido desfigurado de los síntomas y la sexualidad.

Muchas de las teorizaciones luego se abandonarán o pasarán por reconceptualizaciones, siendo una obra compleja, que debe ser leída siempre contextualizada en el momento de su escritura.

Marco histórico: de Charcot a Freud

Luego de finalizar sus estudios universitarios de medicina en Viena, Freud viaja a París gracias a la obtención de una beca, para nutrir sus conocimientos sobre el sistema nervioso, la neurología, de la mano con su maestro Jean-Martin Charcot, en La Salpêtrière.

Allí capturan su interés “las histéricas”, motivo por el cual poco a poco se irá alejando de la medicina (pues no tenía respuesta para este problema), pese a que siempre conservará el reservorio teórico que puede verse en sus textos. Cabe destacar que esta estructura puede estar en ambos sexos, aunque históricamente haya sido ligada a las mujeres.

Por la época de Charcot las personas histéricas eran tomadas por mentirosas, es decir, que fingían sus síntomas y en verdad allí no ocurría nada, eran expuestas como simuladoras. Charcot vino a rescatar a la histeria de esta situación, dándole una entidad como enfermedad, con ciertas características y un posible tratamiento mediante la hipnosis.

Freud en su contacto con las personas enferma de histeria queda cautivado y así aprende a hacer tratamientos por hipnosis, con lo cual desaparecían los síntomas.

El problema de este método es que luego regresaban las aflicciones o aparecían otras nuevos, por lo cual Freud fue ensayando diferentes variantes de la hipnosis, combinándola con sugestión (que toma de Bernheim) o con catarsis (aporte de Breuer). Más tarde va a usar la catarsis ya sin hipnosis, la presión de la mano sobre la frente y la conversación guiada. Estos son todos antecedentes del método del psicoanálisis propiamente dicho, que es la asociación libre.

Histeria en la obra freudiana: definiciones

Una vez conformado el método analítico, Freud dedicó numerosas páginas al estudio de la histeria, con casos como Emma, Emmy Von N, Katharina, Lucy R., Elizabeth Von R. y el famoso caso Dora, retomado por Lacan, que en realidad fue una paciente de Breuer llamada Berta Peppenheim.

En sus primeras averiguaciones sobre el origen de la histeria, Freud creyó que la causa era un trauma sexual sucedido fácticamente en la infancia, pero más tarde reformuló esta idea al darse cuenta del papel de las fantasías que se sitúan en medio del recuerdo y el síntoma, como un paso más.

Las fantasías son inventos de hechos recordados, con valor psíquico (en la neurosis la realidad psíquica es la más significativa), creados de manera inconsciente, para mantener oculto al Yo en la propia sexualidad dada a instancias de la infancia.

Dentro de las fantasías, algunas son llamadas “primordiales”, porque son propias de toda la especie, como las fantasías de seducción, que suplantan al trauma desarrollado en dos tiempos, con efecto Nachträglich, a posteriori.

Características de la estructura histérica

Si bien al inicio la histeria fue entendida como la causante de una serie de graves síntomas, luego Freud fue advirtiendo que entre las personas sanas y las enfermas no había diferencias cualitativas, sino cuantitativas, de economía libidinal. Es decir, no cambian los mecanismos, en las personas sanas también está presente la misma capacidad para enfermar de una manera determinada.

Es entonces que Freud dice que “todos somos neuróticos” y asocia esta estructura a la normalidad (en el sentido de la sujeción a las normas culturales), en contraste con la psicosis y la perversión.

La histeria y la neurosis obsesiva, por ser ambas neurosis, tienen instalado el mecanismo de la represión, que no encontramos en las otras estructuras. Ambas tienen los diques anímicos (asco, vergüenza y moral), que permiten una mejor inserción en la sociedad, al compartir las significaciones culturales.

En la histeria, la estrategia para lidiar con el deseo es mantenerlo insatisfecho (como en el “sueño del salmón ahumado”, de la Bella Carnicera) y el cuerpo ocupa un lugar central, por medio de la gestualidad, la expresión corporal y el histrionismo. Lacan dirá que en la histeria aparece la pregunta por la sexualidad femenina, sobre el significado que tiene ser mujer y la representación de “la otra mujer”, quien encarna esa respuesta.

El discurso histérico es poco preciso, en cuanto a fechas y orden del relato, en comparación con el relato obsesivo, aunque ambos siguen un hilo conductor por ser neurosis, sin irrupción de alucinaciones u otras manifestaciones del proceso primario de pensamiento, propio de la psicosis. Es también un discurso aniñado y tiene lagunas, debido a que está actuando la represión; es cautivador, atrapante, seductor, busca tener el efecto de fascinar al espectador.

La histeria y el cuerpo: síntomas conversivos

La persona histérica, de haber eclosionado su neurosis (en psicosis se habla de desencadenamiento) y producirse los síntomas, padece a través del cuerpo.

No tiene afecciones orgánicas (a diferencia de los cuadros psicosomáticos), desde el punto de vista médico goza de buena salud, pero lo curioso es que la asedian dolores físicos, o falta de sensibilidad en el cuerpo o alteración de las funciones. Por ejemplo: pese a que no tenga ningún problema biológico ocular, se queda ciega de repente; o no puede mover una pierna, pero en los estudios no aparecen lesiones.

Es un malestar de origen psíquico, que guarda una significación inconsciente, a la que es necesario acceder para desentramar los síntomas. A pesar de esta génesis, se expresa en el cuerpo, mientras que los síntomas de la neurosis obsesiva, se manifiestan en el pensamiento.

El mecanismo de formación de estos síntomas se denomina “conversión” y consta, en un primer momento, de la separación entre una representación y su afecto. Posteriormente, se reprime dicha representación y el afecto va sobre una parte del cuerpo, se inerva somáticamente.

La representación que es desalojada, sustraída, de la consciencia, por medio del mecanismo de represión (propio de las neurosis), va hacia el inconsciente, donde permanece oculto para el Yo, por ser inconciliable para este.

La estructura histérica no necesariamente tiene que mostrar síntomas, pero de tenerlos necesariamente tomarán esta forma, de malestares físicos, que serán un obstáculo en la vida de la persona y durarán en el tiempo, a veces mutando su forma, cambiando de malestar, pero no su mecanismo.