Significado de Síntoma en Psicoanálisis

¿Qué es el síntoma para el psicoanálisis?

Es una manifestación en la que se expresa el inconsciente, a cuyo sentido puede arribarse por medio de la interpretación analítica, dado desde el marco del psicoanálisis. Es también el camino por el que Freud comenzó sus investigaciones con los pacientes histéricos, a partir de sus estudios en la Salpêtrière (París), con Charcot.

Es un obstáculo y una solución de compromiso, es un invento del sujeto, es un retoño de lo reprimido (primero en forma directa y luego indirecta porque media la fantasía) exponiendo un regreso hacia la consciencia de donde fue despojado a instancias de la neurosis. No obstante, según Lacan, en la psicosis, el síntoma es diferente, pues implica otro tipo de retorno: en lo real. Por otro lado, a nivel etimológico, proceso del latín tardío symptōma, sobre el griego sýmptōma.

Principios e interptetación del síntoma desde Freud

El sentido del síntoma es quizás uno de los descubrimientos más grandes y valorados socialmente del psicoanálisis, gracias a su iniciador, el médico y neurólogo Sigmund Freud. Es también uno de sus primeros hallazgos.

El síntoma, que molesta, que obstaculiza, la vida de los sujetos, tiene un sentido o significado, no aparece porque sí, ni en cualquier forma o momento. Éste se nutre de una significación inconsciente, de la cual nada sabemos y que es única para cada persona.

Lo que quiere decir el síntoma es algo totalmente oculto, a nuestro Yo, a nuestra consciencia, pues aparece de modo desfigurado. En realidad, sólo así puede aparecer, producto de la represión; exclusivamente deformado, puede emprender su pasaje del inconsciente hacia la consciencia.

El síntoma como problema y solución

Históricamente, se lo ha visto y vivenciado como un problema, como algo que debía eliminarse para poder continuar con la vida, algo que debía taparse. Pero el Psicoanálisis aporta una nueva arista, para ser considerada.

El síntoma es ya una solución. Por supuesto, hablamos de una solución fallida, con múltiples desventajas para la persona que lo padece, pero ello no quita que constituye un intento de solucionar un conflicto psíquico y que, de alguna manera, el síntoma tiene una función, por lo cual, si lo suprimimos sin más, aparecerá otro distinto, generado en la misma causa inconsciente.

Modos y ejemplos en los terrenos de la neurosis y el psicosis

Los síntomas adquieren distintas modalidades y características, según la estructura en la cual se enmarquen. En las neurosis constituyen un retorno de lo reprimido, pues justamente en ellas está actuando el mecanismo de la represión. En las psicosis el mecanismo es otro, llamado escisión, siendo el síntoma un retorno en lo real.

Dentro de las neurosis, el síntoma histérico se caracteriza por el mecanismo de conversión, que supone la inervación somática. Quiere decir que en la formación del síntoma opera una división entre una representación (rechazada por el Yo) y su afecto; la representación se vuelve inconsciente y el afecto se traspone en el cuerpo. Esto da lugar a síntomas en el cuerpo, motores o sensitivos.

La persona que sufre de histeria puede tener como síntoma la parálisis de una pierna, una ceguera, la falta de sensación en una parte del cuerpo, tos continuada y constante (como en el caso paradigmático de Dora), etcétera.

En cuanto a la neurosis obsesiva, los síntomas se expresan en el terreno del pensamiento. Al separarse la representación inconciliable, de su afecto asociado, la representación se reprime, se vuelve inconsciente y el afecto se enlaza a otra representación, que no es repudiada por el Yo. Ello puede dar lugar a tres tipos de productos obsesivos: pensamientos, actos o rituales.

Por ejemplo, un neurótico obsesivo puede necesitar volver a su hogar por un recorrido determinado, caso contrario siente que, por ejemplo, se inundará una ciudad al otro lado del mundo. Esta representación está en lugar de otra inconsciente y rechazada, como puede serlo el deseo de que un ser cercano sufra un accidente.

El obsesivo sabe bien sus pensamientos, actos o rituales son absurdos, pero por la compulsión no puede dejar de engendrarlos. Esta compulsión también es conocida como Zwang.