Instinto Significado, A nivel Maternal, de Supervivencia, Animal, Pulsión y Delito

  • Por Gabriela Hernandez (Licenciada en Derecho)
  • Jun, 2020
  • ¿A qué remite el instinto?

    Es la raíz de una respuesta espontánea frente a determinadas situaciones que obligan a actuar por una o varias razones, como suplir una necesidad o defender la vida. El instinto, tanto en animales como en los humanos, responde a ciertos patrones de conducta, habitualmente pre-establecidos. Se caracteriza por ser innato, lo que implica que no se aprende, heredándose sobre la genética de la especie. Alguien camina por una calle desolada a altas horas de la noche, ve una persona acercarse y comienza a sentir deseos de correr porque “algo le dice” que aquella le puede atacar; se enfrenta entonces a la disyuntiva: salir corriendo o seguir su camino. ¿Qué hacer? ¿Seguir el instinto o ignorarlo?

    Debate del instinto y la pulsión (de vida y muerte)

    Al instinto en el ser humano le corresponde un debate muy complejo dado que no podemos enmarcar toda conducta humana como instintiva o como totalmente aprendida, porque si así lo fuera, ¿cómo explicaríamos la necesidad de una madre de amamantar a su bebe o el instinto de auto-preservación?

    El ser humano modifica su conducta para adecuarse a su entorno y necesidades, amolda sus pensamientos para que estos resulten cónsonos a su ambiente social. Es cierto que existen patrones fijos de comportamiento, pero el hombre puede modificarlos y cambiarlos, si le resulta necesario.

    Un ejemplo de la aseveración anterior es una huelga de hambre. Todos los seres vivos necesitan alimentarse, es un instinto natural, pero para lograr algún objetivo o propósito el ser humano puede dejar de comer de forma deliberada, llegando incluso a poner en riesgo la vida.

    Existen instintos que se pueden llamar básicos en la especie humana: instinto de supervivencia, es el deseo básico de conservar la vida; instinto de reproducción, consiste en la necesidad innata de preservar la existencia de su especie; instinto religioso, algunos psicólogos aseveran que el hombre es religioso por naturaleza.

    Ahora bien, el psicólogo Sigmund Freud aseguró que el ser humano posee fuerzas motivadoras que lo llevan a desarrollar ciertas conductas; afirma que las pulsiones son estímulos internos y orgánicos que logran generar un estado de tensión mental. Las clasifica en dos tipos: Eros (Libido) y Thanatos (agresividad).

    Según Freud, la pulsión tiene como fin liberar las tensiones que se originan por no haber podido satisfacer los impulsos que las generan. Clasificándolas de la siguiente forma: Eros, son deseos de saciar las necesidades de comer, dormir, reproducción, protección, entre otras; Thanatos, para deshacerse de lo que no le agrada o apetece e incluso lo que pueda representar una amenaza.

    ¿Se toman en cuenta los instintos al enjuiciar y sentenciar un delito?

    Partimos de un ejemplo para ilustrar el interrogante: estando varias personas compartiendo en un lugar, charlaban y reían; de imprevisto se acerca alguien y, blandiendo un arma blanca, se aproxima a uno de ellos amenazándolos con quitarle la vida. Uno de estos, de manera rápida, buscó con qué defenderse, encontrando en el suelo un listón de madera, y sin pensarlo dos veces, golpeó a su agresor en la cabeza, quitándole la vida.

    En el anterior caso, el individuo, ante una amenaza real para su vida, utilizó lo que primero encontró para evitar su muerte y la de sus acompañantes. Ahora bien, las leyes existen precisamente porque es necesario garantizar al ser humano y hasta a los animales, el derecho que tienen de existir. Del mismo modo, es necesario que quienes violenten o atenten contra este derecho, sean obligados a responder jurídicamente por sus acciones.

    Este precepto jurídico se basa en el hecho de que para el ser humano el instinto de conservación es primordial. La misma se alega cuando la conducta desplegada por otra persona, da justa causa para que el agredido proceda de manera tal que sus acciones se puedan considerar justificadas.

    Según Freud, el instinto de la vida (Eros) es el que lleva al ser humano a querer la unión y la integridad de su entorno, buscando siempre la conservación de su existencia, en contraposición existe el instinto de la agresividad o muerte (Thanatos) afirmando que el ser humano utiliza este instinto para eliminar lo que considera amenazante para su existencia.

    Cierto es entonces, que el legislador tomó en cuenta la naturaleza propia del hombre: el hecho que el instinto de conservación no es aprendido, que la respuesta que se pueda tener ante una situación amenazante para la existencia pueden ser muy diversas, y que quizás en una de esas reacciones no planificadas se quite la vida a otro o se causen lesiones de gravedad.

    Sin embargo, las circunstancias como sucedieron los hechos y como la conducta observada por el agresor pudo ser repelida de otras maneras menos agresivas, serán determinantes a la hora de emitir un juicio sobre un caso en particular, pero sin duda alguna que el juez estudia los instintos y los abogados se basan en ellos para sentenciar y alegar, respectivamente.

    Instinto maternal

    No se ha podido demostrar que el instinto maternal exista, y aun así, éste ejerce una gran presión sobre el ser humano, específicamente sobre el género femenino, tanto que el no “poseerlo” puede llegar a ser considerado antinatural por la sociedad.

    Se define como un vínculo muy fuerte y particular, que se desarrolla entre una mujer y su hijo, el cual se afirma después del nacimiento del niño. Se sostiene que es un impulso tan especial que puede llevar a una madre a realizar actos sin reflexionar previamente sobre ellos, e incluso puede sacrificar su vida por la de su descendencia.

    El instinto maternal está estrechamente vinculado al instinto de preservación de la especie y a la misma necesidad de perpetuarse. Ahora bien, el hecho de ser madre no significa que se esté preparada para cuidar de su descendencia, más bien es un complejo entramado donde, tanto el cuerpo (hormonas) como la mente (instinto), realizan la labor de manera paulatina y continua.

    Los detractores del instinto maternal colocan como ejemplo a las mujeres que no han sido madres pero tienen vidas plenas, así como los casos de mujeres que aun siendo madres, maltratan y hasta asesinan a sus hijos.

    Instinto de supervivencia

    Es un factor en común tanto en los animales como para la especie humana; pero además, es primordial para la conservación de todo tipo de vida sobre el planeta. Si algo define a las especies vivas es el mismo deseo de vivir, de conservarse físicamente y de auto-preservarse.

    Por ejemplo, note la reacción de una mosca cuando se trata de matarla, sale volando; sí se ataca a un perro, aun cuando esté encadenado, éste tratará con todas su fuerzas de soltarse para lanzarse sobre su agresor. Todo lo anterior no es más que la ilustración del instinto de supervivencia, que podría definirse como el acto de defenderse ante el inminente ataque de otro ser en aras de conservar la vida propia.

    Refiriéndose al ser humano, cabe decir que el hombre teme a la muerte (unos más que otros, claro está). Y del mismo modo, desde los inicios de la humanidad el no morir ha sido uno de los objetivos principales de la existencia del hombre. Cuando el ser humano se siente amenazado, se activa de manera inmediata en su cerebro los mecanismos de defensa innatos y los aprendidos también, que le harán frente al peligro que para él resultan inminentes.

    Las respuestas ante situaciones de peligro pueden ser diversas y, por lo general, no son las más intelectuales o mejor pensadas por la misma premura de la situación. La reacción puede ir desde huir, correr, gritar o hasta quizás quedarse paralizado, de allí que ni siquiera el propio actor sabe cómo podrá reaccionar ante una situación de peligro inminente.

    Instinto Animal

    En este campo, supone la conducta desplegada naturalmente por los animales frente a determinadas situaciones o estímulos, desarrollado básicamente para la supervivencia de la especie y su conservación.

    La conducta animal posee ciertas características: es innata, transfiriéndose genéticamente; es fija, por lo que responde a patrones de comportamiento; y también se dice que es específica y de ella depende la supervivencia de las especies; en suma, viene siendo siempre realizada de manera inconsciente.

    Dado lo anteriormente expuesto, se puede concluir que actúa como denominador común en todas las especies, se consideran estas reacciones espontáneas como instintivas y como una característica originaria de los animales y también de otro seres vivos.