Significado: Muerte Percepción, Psicología, y Superación

Definición formal

La muerte es el desenlace declarado a un organismo a nivel biológico conforme el ciclo de vida particular de su especie, a partir de lo cual para de respirar.

Si bien no existe una comprobación científica sobre lo que ocurre luego de la muerte, para ciertas culturas supone el comienzo a una nueva etapa que responde a la liberación del espíritu o el alma al respecto del cuerpo físico al que está vinculado, hacia un destino incierto, el cielo, o como proceso de reencarnación en otro cuerpo. Etimológicamente, tiene referencia en el latín mors, mortis, a base del verbo mori, por morir, cuya raíz se observa en el indoeuropeo *mer(2)-.

Múltiples formas y percepciones de la muerte

Día a día, dejan este mundo millones de personas, bebés, niños, jóvenes y ancianos, aunque lo esperable y más frecuente es que la vida termine a una edad avanzada, luego de haberse experimentado con dicha y proyectos cumplidos. Mientras que la muerte puede llegar de manera esperable, por una enfermedad detectada o por efecto de la vejez, puede hacerlo igualmente de modo abrupto, por un accidente o enfermedad brutal, por mala praxis médica, suicidio, entre otras.

Además, se puede, en sentido metafórico, estar muerto en vida, cuando no se tienen proyectos, ni deseos, todo parece en vano y se torna preso de la inercia; o se puede estar muerto para alguien, cuando decide excluirnos de su existencia y sus pensamientos.

El fallecimiento constituye un enigma para la humanidad, una pregunta que ha intentado responderse desde los inicios de la historia, a través de diversas hipótesis, pero ninguna con consenso universal, debido a que no existen pruebas científicas acerca de qué sucede desde que el cuerpo deja de tener signos vitales.

Para algunos ese es el fin de todo (ateos), para otros el alma y el cuerpo se separan y la primera continúa existiendo (religiosos), ya sea en el cielo/infierno, reencarnando en otra vida, etcétera.

Un tercer grupo considera que no podemos llegar a conocer, si es que lo hay, el sentido de la existencia y qué pasa luego de la muerte, por lo tanto, se mantienen abstinentes de opinar al respecto de esta cuestión, es decir, no niegan, ni afirman supuestos (agnósticos).

Además de estas perspectivas generales, existe para cada uno de nosotros, una mirada singular. Por ejemplo: “Joaquina no le teme a la muerte, la acepta como algo natural e inevitable y cree que luego irá al paraíso, donde están todos sus seres amados. Para ella ese lugar tiene una música especial, suave y eterna, que nunca deja de sonar, pero no cansa, sino que colma de armonía ese sitio soñado”.

Psicología y muerte

Los animales no piensan en la vida o la muerte, viven como en un eterno presente, aunque se protegen de las amenazas, siguiendo su instinto de supervivencia. Esto quiere decir que no meditan sobre dejar testamentos o cumplir con determinadas metas antes de partir, ni sufren de manera anticipada por el día en que termine su estancia terrenal.

Los seres humanos, muy por el contrario, están al tanto que la muerte es parte del ciclo vital; no obstante, el encuentro con ella genera sentimientos de miedo, rechazo, negación, incertidumbre, impotencia o angustia.

Existen personas que desean o hasta planifican su propia muerte, de manera ocasional o duradera, lo que no quiere decir que lleven esto a cabo, pero sí es una señal de alerta, para brindar ayuda profesional y/o apoyo sentimental. Esto puede pasar cuando se tiene la autoestima muy baja, se está depresivo, se acaba de vivir un accidente, pasar por un momento difícil, se transita una dolorosa enfermedad, etcétera.

Por otra parte, están quienes se creen dueños de la vida de los demás y se convierten en asesinos; también quienes lo son por un acto de locura o de impulsos irrefrenables. La mente de estas personas ha constituido un campo de investigación muy importante, donde la pertinencia de los peritos psicólogos se hace notar en los juicios e investigaciones policiales.

Superación: adiós a un ser querido

Existen numerosos rituales, procesos, acompañamientos, para favorecer el proceso de elaboración de una muerte, pero siempre es difícil y deben respetarse los tiempos de cada quien. Los funerales constituyen una forma de despedida de la persona fallecida, donde se puede homenajear su memoria, a través de un discurso, del relato de recuerdos, la presencia y la reunión de la gente cercana. Es tradicional que familiares y amigos acudan allí con ropa de luto y en silencio o hablando bajo, por respeto al difunto.

El duelo personal puede acompañarse con terapia psicológica o psiquiátrica, según las necesidades particulares, en soledad o rodeado de gente, trabajando o de vacaciones, acorde a los recursos psíquicos y preferencias que implemente y de los que disponga el sujeto.

Es bueno tener presente que la persona que se ha ido vivirá por siempre en nosotros, a través de las enseñanzas o tiempo compartido.

Para ayudar a los niños a que entiendan y acepten la muerte se les puede hablar, responder preguntas o contar cuentos. Las explicaciones deben ser sencillas, amigables y no brindar más información de la solicitada, porque lo que indagan los más pequeños es lo que pueden procesar.

Conviene hablar de ello con naturalidad y de manera explícita, no negar, ni ocultar lo sucedido, porque sólo se crean fantasías sobre ello, aunque sí se omitiendo detalles violentos o angustiantes (de haberlos), dependiendo de la edad del niño, su curiosidad y los posibles efectos que puedan generar. Cada familia elegirá qué y cómo relatar las cuestiones sobre este tema tan delicado e incómodo.

En el caso de mascotas

El fallecimiento de los animales que nos acompañan en la vida diaria y que muchas veces pasan a ser parte de la familia, es fuente de dolor y malestar, especialmente si el vínculo era cercano.

Perros, gatos, caballos, conejos, aves, reptiles; seguramente todos tenemos en nuestra memoria la muerte de una mascota muy querida que nos ha marcado, especialmente en nuestra infancia, aunque pueda suceder con el mismo o mayor impacto en cualquier etapa de la vida.

Siempre es bueno quedarnos con los buenos recuerdos, atesorarlos, para así disfrutar del tiempo compartido y abrir nuestro corazón y nuestro hogar, si es posible y queremos, a un nuevo animalito al que cuidar responsablemente.

El comercio entorno a la muerte

El capitalismo se extiende, de manera implacable, sobre la manera en que vivimos y también sobre la muerte. Los funerales, ataúdes y cementerios generan muchísimo dinero, siendo que hay una variedad amplia de costos en el mercado.

Aunque sea un tema tabú, mucha gente vive de las ganancias que genera la muerte ajena, siendo un campo laboral para trabajadores, por ejemplo, que se ocupan de preparar estéticamente a los difuntos, cuidar o administrar los cementerios, proporcionar servicios de catering para funerales, vender féretros sencillos o lujosos, etcétera.