Significado de Objeción de Conciencia

  • Por Gabriela Hernandez (Licenciada en Derecho)
  • Feb, 2020
  • ¿A qué responde la objeción de conciencia?

    Es el derecho individual a partir de una justificativa ética, religiosa y cultural al respecto de los valores, o en base al saber que permite apreciar un equívoco, para negarse a realizar una disposición legal. Existe por una razón peculiar: se supone que en los sistemas legales los hombres y mujeres son libres, y por ende, lo primero que deben acatar es a su propia conciencia.

    Por lo antes mencionado, se considera que la objeción de conciencia es un Derecho Subjetivo, que presupone resistir mandatos cuando estos son contrarios a los principios de un individuo. Tiene que ver con las convicciones más personales. Sucede que este recursi está amparado en órganos internacionales como la Convención Americana de Derechos Civiles y Políticos, así como en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

    Principios de la objeción de conciencia

    Puede ser un poco complicado que un sistema jurídico acepte la “objeción de conciencia” cuando ésta implique excusarse de no acatar leyes. Por ello, para que esta objeción sea aceptada debe cumplir con ciertos principios como los siguientes:

    Principio ético: esta objeción de conciencia acepta la primacía de la conciencia sobre la ley. Asimismo, la posibilidad de una libertad de acción y opinión. Se considera que quien objeta la ley no la evita, sino que no está de acuerdo con los postulados legales que se le desean imponer.

    Principio jurídico: parte de la premisa de que existe un comportamiento u obligación prevista por la ley. Luego, una persona que tiene unos valores arraigados que le impiden acatar la norma jurídica. Finalmente, la exoneración por parte de la ley a acatar lo previsto en sus disposiciones.

    Principio deontológico: muy relacionado con el trabajo profesional. En este caso, un trabajador puede negarse a cumplir órdenes legales cuando estas van en contra de sus conocimientos sobre el asunto. Por ejemplo, un médico negarse a ejecutar una operación quirúrgica que sabe no tendrá buenos resultados.

    Todo lo antes dicho, se engloba en esta concepción jurídica. En general, se aplica en aquellos sistemas jurídicos más flexibles, y prácticamente no existe en el mundo musulmán o el oriental.

    Efectos y alcance de la religión y cultura

    La objeción de conciencia implica que el marco legal reconoce que las personas tienen valores intrínsecos, que desencadenan negación de acatar ciertas normas legales. Las razones para no acatar lo legal pueden ser varias, aunque por lo general se basan en preceptos sociales, culturales y religiosos.

    Para exponer lo antes mencionado, tenemos el caso del famoso boxeador Muhammad Alí (1942-2016) quien se negó a participar en la Guerra de Vietnam. Sus motivos eran éticos y religiosos, argumentando que los vietnamitas “no le habían hecho nada malo”.

    En el cine, se filmó la película “Hasta el último hombre”, dirigida por Mel Gibson. En esta pieza cinematográfica se narra la historia de un hombre alistado en el ejército, cuya intención no es matar sino salvar vidas. Trata de un personaje que decide no quitar la vida ni a soldados rivales, ni tampoco permitir que sus compañeros muriesen.

    No cabe duda que el tema de la objeción de conciencia da mucho de qué hablar. De entrada, es un debate ético interesante. No obstante, ha terminado hasta en el mundo legal donde incluso se permite que algunas personas no acaten la disposición jurídica en razón a sus creencias internas.

    El Derecho entre la ciencia y la conciencia

    Las ciencias son exactas y suelen implicar un entendimiento del mundo externo. Además, rigen patrones de conductas que se consideran acertados, sin aceptar la presencia de la subjetividad. En este punto, el Derecho ha sido trabajado muchas veces como una ciencia: tiene una serie de preceptos concordantes entre sí, que crean un modo de aplicación de las leyes.

    Otra cosa importante es que el Derecho debe ser objetivo, siendo el punto de comparación para tal objetividad las propias leyes. Es decir, todo es correcto siempre y cuando se haga de acuerdo con las leyes. De esta manera, surge ahora una pregunta: ¿cómo puede el Derecho hacer valedero algo que parece tan subjetivo como lo es la objeción de conciencia?

    Incluso, parece que la misma objeción de conciencia va en contra de una de las premisas del Derecho: la estricta aplicación y obediencia a las leyes. Es así como los juristas se han puesto de acuerdo en que el Derecho es una cuestión social y humanística, no una ciencia exacta. Se basa en convenciones y tiene como protagonista al ser humano.

    Vale decirse que no se puede negar que los seres humanos tienen una fuerte dosis de subjetividad. Igualmente, no se puede negar que la objeción de conciencia tiene algunos detalles. Por ejemplo, puede ser una excusa para: actos de discriminación, posiciones políticas, excusas para no ayudar a ciertas personas o simple capricho de no acatar la ley.

    Por eso, en el tema de la objeción de conciencia hay un punto importante: los argumentos para permitirla.

    Ejemplo ilustrativo: objeción de conciencia en la práctica médica

    Sucede que en el ámbito de la profesión médica la objeción de conciencia se discute bastante. En México, en el Estado de Nuevo León, se aceptó que el personal público de enfermería y médico use esta objeción cuando no desee aplicar ciertos servicios médicos.

    No obstante, ¿qué pasa si todo un hospital se niega a dar servicios de salud bajo esta premisa? Pues, es un tema en debate al que ya se ha dado una respuesta tentativa: la legislación mexicana establece que los profesionales de la medicina pueden ampararse en el derecho de objeción de conciencia siempre y cuando la vida del paciente en cuestión no esté en peligro. Si ocurre un fallecimiento por culpa de esta actitud de objeción, se considera delito.

    ¿Lo anterior resuelve todo el problema de objeción de conciencia en la medicina? La respuesta es negativa, aún falta mucho por dilucidar. Lo mismo en otras profesiones, donde las personas pueden adoptar este principio legal para negarse a cumplir ciertas órdenes.

    Resta decir que este tema suele tocarse más que todo en el mundo occidental. En otras culturas, como la árabe, la ley del Corán y los preceptos religiosos (que marcan las leyes) son indiscutibles y es imperativo cumplirlos al pie de la letra.