Significado de Soberbia

La persona soberbia no es capaz de ver el daño que genera

¿Qué es la soberbia?

Es creer estar por encima de los otros, pensar que se tiene la razón y la palabra absolutas, aún cuando se está equivocado, deformando la realidad y la verdad. Puede irrumpir en el sujeto en un momento puntual, tal vez dado por un cúmulo de poder o para esconder debilidades, o constituir una forma de su carácter, sin embargo independientemente del contexto y los motivos, representa un problema para sí mismo y para quienes lo rodean. La raíz etimológica encuentra registro en el latín superbia.

Autopercepción engrandecida, superioridad y autoestima inflada

Una cosa es estar seguros de nosotros mismos, de algo que hemos hecho bien o alguna característica favorable de nuestra personalidad; otra muy distinta es tener una autopercepción general engrandecida, que tiña nuestra autoevaluación en una medida considerable.

En realidad, cómo nos representamos es siempre algo totalmente subjetivo -así como la manera en que los demás nos ven-, pero hablamos de soberbia cuando dicha significación acerca de nosotros mismos, nos posiciona en un escalón de supuesta superioridad, con respecto al resto de los individuos.

La soberbia influye, por lo tanto, en la autopercepción de facultades, habilidades, cualidades y defectos. Ello da como resultado una autoestima más grande de lo habitual, que ya deja de ser saludable, para ser encubridora de conflictos psíquicos.

Ejemplos dados como consecuencia de la soberbia

En las relaciones interpersonales, la soberbia puede obstaculizar el intercambio de ideas, por ejemplo, en lo que hace a la aceptación de juicios disímiles a los propios, la contemplación de otras aristas en la resolución de un problema, etcétera. La persona soberbia suele cerrarse sobre sus propios pensamientos, ya que cree que son los más acertados.

En la aceptación de errores, la soberbia es un gran enemigo, pues si el ego está inflado, lo que se intenta es negar las falencias o taparlas, resaltando los aspectos positivos. Se busca producir admiración en el otro, maravillar al espectador.

La soberbia puede ser también un rival para el aprendizaje y el progreso intelectual (o en cualquier campo de habilidades humanas), ya que se confía en exceso en lo adquirido, se lo exalta, lo que impide que se continúe enriqueciendo. También puede derivar en el mantenimiento concepciones equivocadas, por falta de la posibilidad de un cuestionamiento sobre las mismas.

Las personas soberbias: expresiones y comportamientos que delatan

Las personas soberbias tienen ciertas características comunicacionales, verbales y no verbales, en la interacción. Cómo hablamos, lo que decimos, cómo lo decimos, el tono de voz, los gestos, los movimientos o posturas corporales, son todos elementos a considerar en la comunicación, que transmiten información.

Las personas soberbias tienden a menospreciar a los demás y a pensar que hacen todo bien, así lo exteriorizan cuando ignoran o interrumpen a otros, se sirven de burlas o sarcasmo, etcétera.

Desde lo gestual también podemos hablar de una serie de rasgos característicos, por ejemplo, la postura corporal expansiva, mirar por encima del hombro, caminar “pavoneándose”. Se busca empequeñecer o quitar valor al otro.

Convivir con una persona soberbia

Puede que compartir la vivienda con una persona soberbia traiga dificultades, lo cierto es que a grandes rasgos vivir bajo el mismo techo con otros es complicado, pues nos enfrenta con estilos de vida distintos a los propios y a problemas que hacen a la cotidianeidad del hogar, como la repartición de tareas y el uso de los espacios.

Puntualmente, la persona que posee una exagerada valoración propia puede pretender hacernos sentir que todo lo que hagamos es poco o todo lo que pensemos es insuficiente o está mal. Esto se debe a que la persona soberbia tiene la necesidad de posicionarnos más abajo valorativamente.

Otro aprieto que puede generarse es la resolución de conflictos, debido a que las personas soberbias intentan que el otro les pida perdón, pues en ese otro deposita los errores, todo lo malo viene del otro, hay un obstáculo para ver los propios desaciertos, torpezas o carencias.

Por otra parte, es probable que todo pase a ser interpretado como una competencia, ya que estas personas muchas veces buscan engrandecerse, por comparación con otros. Por medio de estas competencias, buscan obtener el lugar de triunfadores y el reconocimiento de los vencidos.

Cristianismo: Soberbia entre los siete pecados capitales

La religión cristiana habla de la existencia de siete pecados capitales que perjudican la vida espiritual y tientan a la humanidad a corromperse. Estos son: lujuria, ira, envidia, gula, pereza, avaricia y soberbia. Para Santo Tomás, la soberbia ocupa un lugar preponderante, siendo el pecado más grave.

Estos pecados son considerados mortales, porque configuran una transgresión a las leyes divinas, en el marco del cristianismo. Como el resto de los pecados, la soberbia debe confesarse, implorando el perdón de Dios.

El Papa Francisco ha dicho al respecto de la soberbia, que ésta supone ser la raíz de todos los problemas, y que los cristianos genuinos son humildes dada su plena confianza sobre la palabra de Jesús.