Significado de Anécdota

¿Qué es una anécdota?

Es expresar el recuerdo de una experiencia dada sobre circunstancias particulares, con un tono llamativo y/o positivo. Se lo aprecia en el marco del encuentro de familiares amigos o a instancias de una celebración.

Etimológicamente se aprecia en el francés anecdote, con origen en el griego anékdot, postulando algo inédito, considerando la revelación de historias privadas, construido sobre los elementos an-, que se entiende por «no», y ekdotos, que se interpreta como publicado, formado por ek-, por «sacar» o «lanzar» y didonai, por «brindar» o «dar», con raíz en el indoeuropeo *do-, por «dar».

Factores que constituyen la anécdota

Son relatos usualmente son cortos, más o menos ordenados cronológicamente y se centran en torno a un hecho sucedido en la realidad (no son inventos), el cual el narrador ha protagonizado, en primera persona o en el que ha estado presente de forma sustancial.

Al transmitirse oralmente, con el tiempo, la fragilidad de la memoria y el pasaje de boca en boca suele haber deformaciones, alteraciones, permaneciendo solamente la idea central de la anécdota, debido a que se exageran elementos accesorios para lograr mayor fascinación o empatía.

Las anécdotas refieren al pasado, para rememorarlo y necesitan de un relator más o menos habilidoso para ser comprendidas por el público, así como para captar el interés y atención del mismo, por medio del del suspenso, gestos corporales, dramatizaciones y otros recursos disponibles que tenga el narrador.

Tipos de anécdotas

En el caso de las historias cómicas o absurdas, por ejemplo, anécdotas en las que un grupo de amigos hizo alguna travesura o tontería, tuvo una caída digna de provocar carcajadas, etcétera, son contadas habitualmente como entretenimiento, de modo coloquial, con el fin de reírse con alguien,.

También pueden usarse para ilustrar el carácter de una persona, su modo de ser o comportarse, su singularidad, por ejemplo, la tenacidad de un adulto que ya se evidenciaba claramente en una anécdota de su niñez temprana, por sus múltiples intentos para andar en bicicleta pese a varias caídas fuertes.

Cuando son de tinte nostálgico recuerdan a una persona o a una situación, como una manera de mantener vivo el recuerdo. Por ejemplo, una abuela que horneaba galletas de vainilla con chips de chocolate todos los domingos y ponía sobre la mesa en un pequeño plato rosado; un saludo especial que se daban dos enamorados siempre al despedirse; un apodo cariñoso acompañado de un rostro sereno, de una maestra a sus estudiantes; etcétera. En estas anécdotas, que provocan muchas emociones, los detalles hacen la diferencia, porque en ellos está la esencia del recuerdo.

También las hay extrañas o aterradoras, donde se evocan hechos paranormales, por ejemplo, a veces acompañados de una acción cómica que ha realizado el protagonista para luchar contra ese miedo. Aquí lo más transcendental es el desenlace.

Remontar a la infancia

Estas narraciones, contadas por padres, tíos, abuelos u otras personas vinculadas fuertemente a la niñez, son parte de la conformación de la identidad, porque dan un pequeño pantallazo de la infancia o la juventud y cómo fue vivenciada.

Permiten y favorecen la historización, es decir, el armado de la autobiografía que cada uno crea implícitamente, tomando palabras de otros para significarnos, las que luego se adoptarán como propias. La interacción nos marca en gran medida, para ser quienes somos; nos constituimos como sujetos sociales.

Las anécdotas infantiles suelen ser dichas en reuniones familiares, reiteradas cada vez que surge un tema relacionado. Por ejemplo, la primera palabra de un niño, sus primeros pasos, momentos en los que se ha portado mal, peleas graciosas, caídas, respuestas curiosas, etcétera.

Mantener la memoria viva

Son una manera de traer al presente a una persona que ha sido significativa en nuestra vida y que hoy ya no está con nosotros. Así se la mantiene viva en el recuerdo, por medio de estas transmisiones acerca de hechos particulares, que dicen mucho de cómo era.

Con una simple anécdota uno puede figurarse bastante de un individuo, sobre su generosidad, amabilidad, exceso de confianza, timidez o extroversión, etcétera. Por ejemplo: “Recuerdo que la abuela nos dejaba invitar siempre a nuestros amigos a la casa y les ofrecía un té en una pequeña taza de vidrio, con una voz cálida y pausada”.

Ejemplos como experiencias de amistad

En los grupos de pares es tal vez donde más abundan las narraciones cómicas o graciosas, así como las osadas, sobre una persona o un grupo. Así, entre copas, se verbalizan eventos curiosos sobre viajes, aventuras o imprudencias de la edad escolar, mentiras fallidas a los padres, etcétera.

Por ejemplo: “Una vez fuimos de campamento y estábamos tan emocionadas hablando mientras recorríamos en busca de leña para una fogata, que en un momento miramos a nuestro alrededor y caímos en la cuenta que estábamos perdidas. Nos asustamos mucho y empezamos a rezar. Resulta que estábamos a pocos metros de la carpa, las muy distraídas.”

La risa no es algo menor, sino que nos sana y aliviana el peso de la existencia que a veces se hace dura. Compartiendo anécdotas entre amigos uno se relaja, se alegra y siente bienestar; también se fortalecen los lazos y se crea mayor confianza.