Significado de Apología del Delito

¿Qué es la apología del delito?

Es el acto realizado de modo individual o colectivo, como figura pública o privada, que incita a incurrir en una acción que atenta contra el orden jurídico. Muchos consideran que la apología del delito no es otra cosa que la instigación a delinquir, pero disfrazada de supuestos principios éticos o con la intención de normalizar una conducta antijurídica. Se trata, también, del enaltecimiento de un hecho delictivo, por ejemplo cuando se dice que quienes roban un supermercado lo hacen por hambre, o por hacer justicia y luego repartir lo que han hurtado.

Se observa que hay muchas maneras en que se manifiesta la apología del delito, y por ello es difícil sentenciarla. Además, debe ser expresada públicamente para considerarse efectuada. Por ejemplo, si se habla sobre golpear a otra persona en privado, en su casa y entre conocidos, no es un delito. En cambio, si emite esa misma opinión en un discurso político ante un auditorio, sí es apología.

Ejemplos del alcance: manifestación social, cultural y el discurso político

¿Cómo se expresa esta apología? Esta es una de las preguntas más complejas de responder. ¿La razón? Pues, muchas veces la instigación al delito se presenta bajo las más sutiles presentaciones. Más aún, en este siglo XXI donde hay tantas maneras de expresión y medios de difusión masiva (prensa, libros, Internet, redes sociales, discursos por televisión, etc). En tiempos recientes, se han producido varias sentencias referidas a la apología del delito. Se trata de un espectro de casos diversos, donde se presentan situaciones como las siguientes.

– Películas donde se avalan actos de violencia, racismo, disturbios y/o se incita al saqueo. Hay varios casos de filmes que son prohibidos por incitar al odio. Un ejemplo es la película The Birth of a Nation (1915), la cual apoya a la supuesta supremacía blanca y el Ku Klux Klan.

– El cantante mexicano Gerardo Ortiz filmó el videoclip Fuiste Mía, donde se quema a una mujer por ser infiel. Se trata de un contenido acusado de misoginia, una auténtica motivación a delinquir. Por ello, este cantante es detenido en la ciudad de Guadalajara en el año 2016.

– En Venezuela, el discurso político se ha orientado hacia el odio entre bandos opuestos. Muchas veces, desde la tarima de autoridades gubernamentales se habla de “derrotar al enemigo”, “acabar a los contrarios” o de “hacerlos desaparecer”. Mucho se ha especulado sobre la violencia que desencadena este tipo de expresiones, más aún cuando son emitidas por representantes del Estado.

Factores de duda y cuestionamiento

Se trata de uno de los delitos más complejos de sentenciar. En buena medida, por lo escurridiza de su definición. Una apología al delito es cualquier incitación a ir contra las leyes, a cometer actos de dudosa ética o moral. Curiosamente, tales acciones se justifican tras una supuesta venganza, justicia por sus propias manos, o en defensa de ideologías o de religiones.

Hay que decir que la apología al delito depende de factores culturales. Muchas expresiones consideradas como “apología delictual” en occidente, son toleradas en países del mundo árabe o del lejano continente asiático.

Apología del delito en las redes sociales

Con las redes sociales más se ha incrementado el debate, siendo que las personas se expresan con toda libertad. Muchas veces, se avala la violencia verbal o física. También, a no pagar impuestos o a sublevarse contra las leyes. Hay que tener en cuenta que en las redes sociales la libertad expresiva es total. Además, hay muchos usuarios de estas redes que utilizan perfiles falsos para difamar o insultar, como los llamados “haters”.

En ciertos países, manifestarse en redes sociales con expresiones como las antes mencionadas implica condenas monetarias, e incluso, de prisión. No obstante, surge aquí un debate. ¿Hasta dónde puede un Estado condenar a personas por expresarse en redes sociales que son internacionales? La respuesta a ello puede ser muy distinta y controversial.

Ley contra el Odio en Venezuela

Un caso importante se ubica en Venezuela, con la promulgación de la Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia en el año 2017. Se trata de una normativa bastante radical, que señala hasta dos décadas de cárcel a quien incite el odio, violencia o discriminación. En particular, se ordena monitorear de manera constante las redes sociales en el país.

Igualmente, esta ley puede revocar las concesiones de radio y televisión. Ello hace que los medios de comunicación en Venezuela se cuiden mucho de manifestar expresiones que sean consideradas por el gobierno como apologías al delito.

Otro aspecto polémico es que se ordena revocar a los partidos políticos que promuevan el fascismo, el odio, la intolerancia y ataquen los principios de la República. Se trata de un tema que muchos consideran como algo restrictivo, donde el Estado impone subjetividad en las sentencias. Incluso, muchos aseveran que es el mismo Estado quien hace apología al delito de manera constante en sus discursos, contradiciéndose a sí mismo.

Libertad de expresión: La tenue línea que cruza y diferencia apología del delito, control y censura

El debate sobre la “Ley contra el Odio” es un ejemplo de los límites y la subjetividad del concepto de apología al delito. Muchos juristas afirman que esta apología no siempre es fácil de demostrar. De hecho, nadie incita a cometer actos contra la ley de manera evidente. Cada vez que esto sucede, las personas se escudan bajo las más diversas excusas.

Por otra parte, los ciudadanos pueden expresarse libremente. Esto incluye manifestar su descontento, su rabia, o su oposición a ciertos sucesos o personas. Es entonces cuando surge una pregunta: ¿cuál es el límite entre censurar cualquier expresión o solo aquellas que inciten al rompimiento de las leyes?

Del mismo modo, la apología del delito puede ser usada como control por parte del Estado; pero sólo para defender sus intereses. Verbigracia, cuando se castiga a quienes emiten opiniones contrarias al gobierno. No obstante, se hace mucho más flexible contra personas que atacan a otros ciudadanos, a instituciones privadas y no a los entes del Estado.