Significado de Autocracia

  • Por Daniel Moreira (Historiador)
  • Jul, 2020
  • Es una forma de gobierno tan antigua como los primeros testimonios escritos de las grandes civilizaciones, tal es el caso de Egipto, donde los faraones reinaron con un poder ilimitado, pese a tener que jugar con el gran poder de las castas sacerdotal y militar. Figura divinizada, su rol no se diferenciaba del de los gobernantes de otros grandes poderes, tales como Persia, Babilonia o Asiria.

    No obstante, igual de antigua que la autocracia, también encontramos otras formas de gobierno pre-democráticas, como la oligarquía (caso de algunas ciudades estado griegas y fenicias, así como colonias de estas) y el caudillaje. Sobre esta última, muchas tribus celtas y germanas tenían por costumbre elegir a sus jefes por votación entre una clase dirigente, una suerte de senado más informal.

    La organización político-social de los estados también puede evolucionar y, de hecho, en Roma evolucionó desde una república oligárquica hasta una república aparente que, en realidad, era una autocracia.

    Estas autocracias se revistieron a veces de una forma oligárquica, como la antes mencionada Roma cuando pasó de la república al imperio (manteniendo el senado como apariencia), o bien abiertamente como monarquía absoluta (independientemente de que el título del autócrata fuera el de rey u otro, como emperador).

    En Asia también proliferaban las autocracias, mientras que entre los pueblos africanos subsaharianos y en América del Norte, los jefes tribales no ejercían un poder tan absoluto. En las culturas centro y sur americanas precolombinas,existieron también grandes imperios regidos por autócratas junto a otras formas de gobierno.

    La época medieval y la moderna hicieron proliferar las autocracias entre dos de los principales mundos que en ella colisionaron y coexistieron: la cristiandad (básicamente en Europa) y el islam a partir de su fragmentación. La monarquía de derecho divino (y, por lo tanto, hereditaria) fue la forma de gobierno que emergió con fuerza en aquella época.

    El principio de la democracia moderna

    La autocracia tiene un gran problema: que si el autócrata maltrata al pueblo, este puede acabar volviéndose en su contra. Y eso es lo que pasó en la Francia gobernada de forma absolutista por los Borbones a finales del siglo XVIII.

    En 1789 empezaba un movimiento que culminaría con la caída del rey. Lo que vendría a continuación, acabaría paradójicamente con otra autocracia: la de Napoleón.

    Un poco antes, en 1776, las colonias británicas de norteamérica iniciaban el camino a la independencia respecto a la metrópolis, y también otro: el de la democracia como forma de profundo rechazo a la autocracia.

    Finalmente, el parlamentarismo británico cimentaría también las bases de la democracia moderna. No obstante, el poder absoluto siempre ha sido tentador, y solamente la Primera Guerra Mundial llevó a una serie de países (como los que surgieron del desmembramiento del Imperio Austrohúngaro) a abrazar regímenes democráticos… sólo para cambiarlos, también en muchos casos por regímenes autocráticos.

    La posguerra no acabaría con los autócratas: en el bloque comunista, cada país implicaba una autocracia, con un líder incontestable. América Latina sufría dictaduras tanto de extrema derecha como de extrema izquierda, patrocinadas por ambos bandos.

    La descolonización también llevaba al continente africano toda una serie de dictadores autocráticos que, en la mayoría de los casos, servían a los intereses de la antigua metrópoli y, en otros, era radicalmente opuesto.

    Hasta terminada la Guerra Fría, las autocracias no entraron en receso; mal vistas por el concierto de naciones (gracias a que las dictaduras ya no eran necesarias a las potencias en liza), dejaron de tener apoyos y, poco a poco se fueron extinguiendo… aunque no todas.

    A día de hoy quedan todavía autocracias tan radicales como Corea del Norte, pero también otras que se hacen pasar por democracias, como Rusia. Y presidentes que querrían transformar sus países democráticos en autocracias (con ellos como autócratas, claro), como son los casos de Donald Trump y Jair Bolsonaro.

    ¿Vuelven a generalizarse con fuerza las autocracias? Nunca se han ido del todo y, como hemos dicho, el poder absoluto es demasiado atractivo.