Significado de Autovalorización del Trabajo Definición, Obrero Pro., Masa, y Social

Definición formal

La autovalorización del trabajo refiere a un proceso antagonista al de la acumulación de capital (en donde ocurre la autovalorización del capital), en este caso, se trata de la reapropiación del trabajo, del valor que produce, constituyendo una práctica de autonomía, antagónica al poder del capital.

Es un concepto desarrollado por una corriente de pensamiento relacionada al post-marxismo, el operaismo italiano y el autonomismo, cuyos referentes son Antonio Negri, Michael Hardt, Raúl Zibechi, Franco Berardi, Silvia Federeci, entre otros.

Antagonismo, autovalorización del trabajo y autonomía

El filósofo italiano Antonio Negri analiza los procesos de lucha y conflicto entre trabajo y capital, en la medida en que se establece una disputa antagónica en torno a la apropiación de la producción. La autovalorización del trabajo se expresa como una mayor apropiación de parte del trabajo, al mismo tiempo que una forma de ruptura con la acumulación de capital, a través del rechazo al trabajo, e incluso bajo una forma que caracteriza como “sabotaje”.

El rechazo al trabajo y la disminución del horario de trabajo, se entiende como una recuperación del tiempo de vida en contraste con el tiempo de explotación o de subordinación al capital.

También, implica una retención el valor de uso, así como una reivindicación del trabajo vivo (trabajo humano). Se entiende como un proyecto de ruptura con la acumulación del capital, constituido sobre la recuperación y creación de autonomía del trabajo frente al poder dominante que ejerce el capital en el proceso productivo, a partir de la valorización de la cooperación del trabajo.

Conflicto social y cambio histórico: obrero profesional, obrero-masa, y obrero social

La autovalorización del trabajo se constituye a partir de la composición material del trabajo, su subjetivización y su relación con el proceso productivo, en la medida en que forman parte de su proceso de constitución como sujeto autónomo. Bajo esta perspectiva los obreristas constituyeron una forma de entender la historia a partir de la subjetividad y la autovalorización obrera de cada momento específico del desarrollo tecnológico y organizativo de la producción.

El obrero profesional del primer momento de la revolución industrial, en donde se formó una masa proletaria que se movilizó bajo la forma del sindicalismo revolucionario del siglo XIX.

Luego el obrero-masa de un sindicalismo más institucionalizado, constituido bajo la nueva disciplina taylorista y la nueva industria fordista, relacionado con el Estado de Bienestar que irrumpió luego de la crisis de 1929.

Finalmente, el obrero social –que luego Negri transformó en la categoría de Multitud- relacionado con la producción pos-fordista, el auge de la economía de servicios y el trabajo inmaterial o cognitivo. El sujeto del trabajo desarrolla el conflicto social –genera un proceso de autovalorización- que en cierto punto llega al límite de la ganancia capitalista. Sin embargo, la innovación tecnológica y organizativa abre vías para la modificación del proceso de acumulación de capital, modificando también su forma de gobernar.

La autovalorización del trabajo expulsa al capital del proceso productivo, impone condiciones sobre la relación de poder y determina su devenir, sin embargo, la valorización del capital también se puede reconstituir sobre los nuevos sujetos y subjetividades que emergen, apropiándose de su capacidad productiva, instrumentalizando y desvalorizando su autonomía. Este proceso conflictivo expande y desarrolla la premisa marxista, de “la lucha de clase como motor de la historia” en un ámbito contemporáneo, después de siglos de desarrollo, transformaciones y crisis del capital.

De la autovalorización obrera a la autovalorización social

El sujeto contemporáneo del obrero social o la multitud que proponen Negri y Hardt, trata de explicar el funcionamiento productivo de la economía contemporánea. Por un lado, el trabajo cada vez sucede bajo un mayor peso de la cooperación, bajo mayores condiciones de autonomía y en el contexto amplio y diverso de las relaciones sociales, la comunicación, y todas las prácticas que mantienen el funcionamiento de la vida (economía de los cuidados, servicios, información, entre otros).

A su vez, el capital establece relaciones cada vez más externas a la sociedad y el proceso productivo; el capital financiero que hegemoniza la economía contemporánea constituye su proceso de acumulación en torno a la captación de rentas que extrae de la producción social y los procesos de la vida social. En este sentido, la autovalorización obrera que sucedía al interno de la fábrica en las luchas clásicas del proletariado industrial, en la sociedad contemporánea se encuentra en el trabajo social diversificado en los diferentes momentos de la producción y reproducción de las condiciones de vida, estableciendo un antagonismo capital y sociedad, así como la categoría de autovalorización social.

Fuentes

Modonessi, Massimo. Subalternidad, antagonismo, autonomía. Marxismo y subjetivación política. CLACSO. 2010.

Negri, Antonio. Los libros de la autonomía obrera. Ediciones AKAL. Madrid, 2004.