Evolución (en Biología) Significado, Pruebas, y Principios de la Selección Natural

  • Por Madelaine de la Rosa (Bióloga)
  • Oct, 2020
  • ¿Qué define la evolución de las especies?

    Es aquella parte de la biología que tiene por objeto el estudio de los cambios que han sufrido los seres vivos a lo largo del tiempo, y que han dado lugar a su diversificación a partir de antepasados comunes. La evolución de los seres vivos no ha sido siempre admitida, por cuanto imperaron durante muchos años ideas fijistas que admitían la inmutabilidad de los organismos vivos.

    Los primeros antecedentes surgen 1750, hasta 1850 aproximadamente, culminando con la obra de Charles Darwin, llamada “El Origen de las Especies”, la cual sienta las bases del mecanismo evolutivo. La Evolución es hoy aceptada universalmente como una exigencia de la adaptabilidad de los seres vivos. No se trata ya de solo una teoría, ni de una hipótesis, ni de una doctrina, sino que la evolución es un hecho histórico porque es una característica o elemento de la vida.

    En ese sentido, la filogenia tiene por objeto descubrir las relaciones de afinidad y hasta donde sea posible la genealogía de los organismos. Por tanto, constituye los cimientos de las ciencias biológicas porque el mundo de los seres vivos no puede contemplarse como una serie de compartimientos sin relación alguna, sino como un todo dado su origen común.

    Pruebas de evolución aportadas por la paleontología

    En principio, la paleontología es la ciencia que estudia los restos, cadáveres y esqueletos de plantas y animales que vivieron sobre la Tierra en hace cientos o miles de años.

    Las pruebas fósiles son de gran relevancia y se descubren en rocas sedimentarias, formadas mediante depósitos sucesivos de materiales como restos de animales y plantas, además de sedimentos que se disponen en una serie de estratos o capas donde se hallan atrapados restos fósiles de organismos de la época que son tanto más antiguas, cuanto más inferiores.

    Es así, como a medida que descendemos en las capas de rocas sedimentarias, vamos encontrando fósiles cada vez más primitivos. De hecho, aquellos descubrimientos paleontológicos que contribuyen en la reconstrucción de series filogénicas, o a hallar formas intermedias, se consideran prueba fehaciente del hecho evolutivo.

    Las series filogénicas comprende un conjunto de fósiles configurados por antigüedad de mayor a menor, y a medida que se pasa de unos a otros, determinados caracteres anatómicos se van transformando continuamente de la misma manera.

    Los fósiles que recogen particularidades anatómicas y/o morfológicas que al día de hoy caracterizan a dos especies distintas de animales, se les considera formas intermedias.

    El caso más conocido es el de los arqueopterix, cuyos fósiles han sido encontrados en Baviera, que presentan características de aves y reptiles, poniendo de manifiesto que las aves actuales derivan de los reptiles primitivos.

    ¿Cuáles son las pruebas morfológicas y embriológicas de la evolución?

    Estrechamente vinculada con la evolución se halla la capacidad de los seres vivos de adaptarse a las condiciones ambientales y al tipo de vida que llevan. Las adaptaciones se traducen en una serie de cambios estructurales que son los que ofrecen diversidad a los seres vivos.

    Cuando se examinan animales o vegetales que tienen el mismo origen, se puede distinguir entre ellos que tengan una serie de rasgos o caracteres con un plan de organización básico y común para todos, además de otros caracteres adaptativos que son exclusivos de tales organismos por modificación de los anteriores, como consecuencia de la adaptación a un determinado tipo de vida.

    Un ejemplo de esto es el caso de los vertebrados tetrápodos: anfibios, reptiles, aves y mamíferos tienen un origen común, pues derivan de peces ancestrales. En consecuencia, tendrán una serie de rasgos o caracteres constituyentes, también comunes como: columna vertebral, cuatro extremidades, sistema nervioso dorsal, etc.

    En cuanto al esqueleto, en los dos pares de extremidades está construido según el mismo patrón, conocido con el nombre de quiridio. Dicho modelo comprende un brazo o muslo, formado por un solo hueso (humero o fémur), el antebrazo o la pierna con dos huesos paralelos (cúbito-radio o tibia-peroné), y la mano o el pie formados por varios huesos carpianos o tarsianos (muñeca o talón, metacarpianos o metatarsianos y falanges (dedos).

    Ahora bien, dentro de este plan general de organización morfológica del quiridio, se encuentran modificaciones sufridas para su adaptación en casi todos los medios de locomoción imaginables, implantándose sobre el modelo tipo una serie de cambios relativos al tamaño, número y forma de las piezas óseas que lo forman. Estos cambios permiten el desarrollo de diversas funciones como la andadora, la saltadora, la nadadora o la voladora.

    Principios de la teoría de la selección natural

    Charles Darwin definió la evolución de los seres vivos como “un proceso promovido por la selección natural”. La contribución de Darwin a la teoría de la evolución fue doble, ya que aportó un arsenal de pruebas y argumentos lógicos para demostrar la evolución, y además estableció una teoría para explicar los mecanismos que rigen la evolución, exponiendo que:

    • Los ejemplares de una misma especie presentan características muy variables. De hechos, estas mismas variaciones permiten que el ser vivo posea más posibilidades de sobrevivir, tener descendientes y heredarles a estos sus propias cualidades biológicas.

    • Nacen muchos individuos, pero no todos sobreviven.

    • Por tanto, Darwin llegó a la conclusión de que aquellos descendientes con las características más aptas para sobrevivir en el hábitat en el que se halla, serán los que sobrevivirán y alcanzarán la adultez.

    • Esta idea constituye la idea fundamental de la teoría de Darwin.

    • Al cabo de muchos años de selección natural, los individuos de una población pueden resultar muy diferentes de sus antepasados, diferencia que puede ser lo suficientemente grande como para formar una nueva especie.

    • Las poblaciones son, por una parte, unidades que cumplen un equilibrio genético, pero al mismo tiempo pueden romper ese equilibrio por distintas causas y pasar a ser unidades evolutivas. Esas fuerzas que pueden llegar a romper el equilibrio genético de una población son: las mutaciones, la selección natural, y la macroevolución y microevolución.