Muro de Berlín Significado, Construcción, Caída, y Reunificación

  • Por Daniel Moreira (Historiador)
  • Dic, 2020
  • Significado: ¿Qué implicó el Muro de Berlín?

    Fue el castigo y la separación geopolítica que configuró las dos Alemanias atravesando la capital de Berlín, desde su instauración en 1961 a su destrucción en 1989, no obstante, aún queda un segmento del mismo en pie, transformado en un espacio para la expresión artística del grafiti, actuando como recuerdo de la época y pasaje turístico.

    En 1949, las tres potencias occidentales que ocupaban territorio alemán (Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia) decidieron unificar sus respectivas regiones en una, naciendo con ello la República Federal de Alemania (RFA), a la cual, y en contraposición, se enfrentaba la RDA (República Democrática de Alemania), un estado títere de la URSS que nacía en base al territorio de ocupación soviético.

    Berlín era un enclave en la RDA dividido, a su vez, en cuatro zonas de ocupación acorde a las cuatro potencias antes mencionadas, ganadoras de la Segunda Guerra Mundial. Los cuatro sectores ocupados por los aliados occidentales constituían un enclave de cierta libertad, especialmente si la comparamos a la escasa libertad personal y la nula libertad política existente en la parte oriental de la antigua capital germana, en manos de la URSS y sus ‘vasallos’ del SED (el partido comunista de Alemania del Este).

    Ante esta falta de libertades, los ciudadanos alemanes del este que podían, emigraban a la RFA. En la RDA se daba una fuga importante de capital humano que las autoridades se vieron obligadas a atajar.

    De esta forma, se reforzaron las fronteras limítrofes entre ambas alemanias, pero en Berlín existía mucha permeabilidad y, de hecho, el tráfico de personas entre ambas mitades de la ciudad era sencillo, ya que había alemanes del este que trabajaban en la parte occidental. Esto, a su vez, daba lugar a que muchas personas (como familias enteras) se fugaran de la mitad este hacia la oeste y, de allí, marcharan hacia la RFA u otro país del bloque occidental.

    Se hacía necesario atajar este flujo migratorio, y la única forma era cortar el paso de emigrantes a través de Berlín.

    El intento frustrado del bloqueo a Berlín

    Entre junio de 1948 y mayo de 1949, la URSS inició un bloqueo total de la parte occidental de Berlín, que las potencias occidentales pudieron superar gracias a un puente aéreo que, de forma continuada, llevó víveres y otros elementos de primera necesidad a la sitiada mitad occidental de Berlín.

    Si bien oficialmente, el motivo de este bloqueo fue el cambio de moneda en la Alemania occidental (del Reichsmark al Deutsche Mark), extraoficialmente también podemos entenderlo como un intento de estrangulamiento del Berlín oeste para forzar una operación de cesión (tal vez a cambio de otros territorios) de la parte occidental de la ciudad a las autoridades de ocupación soviéticas.

    Una construcción sin tiempos de reacción

    El Muro de Berlín se construyó, en su forma básica y casi por completo, en una sola noche, la del 12 al 13 de agosto de 1961. Sin avisar, ni siquiera a la ciudadanía de Alemania del Este, o a las autoridades del oeste.

    La lógica era que, de haber evitado, las fugas se habrían incrementado para antes de tener el muro terminado, que era precisamente lo que se quería evitar.

    Este muro primigenio era, exactamente, lo que entendemos como un muro: una pared, que atravesaba calles, espacios abiertos e incluso edificios en algunos casos. No obstante, era demasiado largo como para construirlo todo en una sola noche (120 kilómetros, tanto dentro de la ciudad, como en sus afueras), y eso dió lugar a que en algunos sitios no pasara de ser una valla o una alambrada vigilada por la policía y fuerzas militares, a la espera de ir acabando de construirlo.

    Seccionaba la ciudad entre unos dos tercios aproximadamente de la parte occidental, y un tercio para la oriental, con espacios tan emblemáticos como la otrora lujosa avenida Unter den Linden y la Puerta de Brandemburgo en la parte comunista, o el parque del Tiergarten en la occidental.

    Justo en medio del gran parque urbano berlinés, el mencionado Tiergarten, el memorial de guerra soviético era una suerte de isla del bloque del este en el Berlín occidental, una especie de metáfora de lo que era Berlín en medio de Alemania, en el mismo corazón de la ciudad.

    Esa misma noche también se cortaron los accesos desde cualquier territorio de la RDA al Berlín occidental, incluyendo las líneas de metro y los autobuses.

    La idea del muro se vendió, de forma oficial, como una manera de atajar los intentos de occidente de ‘envenenar’ la moral y la sociedad comunistas de la Europa oriental, una argumentación que no engañaba ni a los de fuera, ni a los de dentro del estado comunista.

    Para facilitar el paso de personas, mercancías y bienes entre ambas partes de la ciudad, así como para controlarlo, se dejaron algunos puntos de acceso, como el famoso Checkpoint Charlie, lugar donde tanques norteamericanos y soviéticos estuvieron frente a frente en octubre de 1961, uno de los momentos de máxima tensión alrededor del muro.

    Un muro en lenta evolución

    Durante los primeros días de su existencia, todavía se fugaron varios centenares de personas desde la RDA hacia la RFA, y en los siguientes años se irían produciendo todavía algunas fugas, por lo que las autoridades de Alemania del Este se vieron obligadas a reforzar la seguridad de este.

    Así, y en los siguientes años, se fue dotando al muro con una estructura doble (con una “tierra de nadie” en medio), se cambió el muro inicial hecho con ladrillos por uno realizado con piezas independientes de hormigón armado (lo cual facilitaba su mantenimiento), alambre de espinos, trincheras para impedir el paso de vehículos, y se lo dotó de torres de vigilancia a cada 400 metros.

    Todo esto, en la parte oriental, mientras que en la occidental, cualquier ciudadano podía acercarse a pie al muro e incluso tocarlo sin el menor riesgo a ser disparado por las fuerzas de seguridad.

    Desde 1961 y hasta su caída en 1989, entre 200 y 600 personas (la cifra varía, según la fuente) perdieron la vida intentando cruzar el muro desde el este hacia el oeste.

    Algunas espectaculares fugas se dieron cavando túneles, saltando a través de las ventanas de los edificios que lindaban con el muro (muy al principio, cuando apenas era un sólo muro o una alambrada), en coche (descapotable con el parabrisas desmontado para permitirle pasar por debajo de la barrera para los coches), e incluso en tren; en este último caso, un maquinista no frenó al llegar a la frontera, y cualquiera intenta parar un tren que se dirige hacia él…

    1989: caída del muro

    9 de noviembre de 1989: en el marco de la distensión entre los dos bloques y las políticas de ‘transparencia’ promulgadas por la administración de Mijaíl Gorbachov desde Moscú, las fronteras entre el este y el oeste se habían ido relajando. En Berlín Este, Günter Schabowski (jefe de la sección berlinesa del SED) daba una conferencia de prensa sobre las nuevas regulaciones aprobadas por el partido para salir de la parte oriental de la ciudad.

    Tras explicarlas, y en la fase de preguntas de la prensa, el corresponsal italiano Riccardo Ehrman intervino para preguntar acerca de los trámites a realizar para atravesar la frontera. La respuesta de Schabowski fue confusa, pero dió lugar a concluir que ya no se requeriría, a partir de ese momento, y de ahí en adelante, trámite alguno para atravesar la frontera con la RFA en ningún punto, incluido Berlín.

    El mismo Ehrman volvió a preguntar sobre cuándo entrarían en vigor las nuevas regulaciones, a lo que Schabowski respondió que inmediatamente.

    Los berlineses, que estaban viendo (como todos los germanos orientales) la rueda de prensa en directo por televisión, se lanzaron en masa a la calle y atravesaron los puntos fronterizos. Los guardias, no sabiendo a qué atenerse, no dispararon, y si a primera hora pedían la documentación a quien intentaba pasar (con solamente el documento de identidad, facilitaban el paso), a partir de un determinado momento ya ni eso hicieron, inhibiéndose totalmente del control del flujo de personas.

    La noche del 9 al 10 de noviembre de 1989 se hizo agradablemente larga para millones de alemanes, especialmente los del este, que con curiosidad iniciaron una pacífica invasión del Berlín occidental. Entre estos se encontraba la futura canciller germana, Angela Merkel, quien (según afirma ella misma) atravesó la frontera para ir a tomarse una cerveza a la parte occidental de la ciudad.

    Hacia la reunificación de Alemania

    Esa misma noche supuso una estocada mortal a la RDA. Si bien en un momento inicial, tanto desde el gobierno de la Alemania occidental, como del de la oriental, se negó que aquella situación fuera a desembocar en una reunificación de todo el país, la situación ya no tenía marcha atrás.

    El muro ya no tenía sentido si el paso en la frontera era libre y no sujeto a controles, por lo que la misma noche del 9 al 10, las personas que se acercaban a él, lo iban destrozando. En los días siguientes, buena parte del muro desaparecería, y reaparecería en forma de recuerdos para los turistas.

    Menos de un año más tarde, la RDA dejaba de existir. A partir de 1990, hablamos solamente de Alemania.

    Lo [poco] que queda del muro

    Actualmente quedan en pie, como monumento y reclamo para los turistas, algunas secciones del muro. Algunos pedazos se encuentran en la Potsdamer Platz, cerca de una serie de plafones informativos que explican su historia y recuerdan a las víctimas que perecieron intentando cruzarlo.

    La sección de mayor tamaño se halla en el límite del barrio de Friedrichshain, justo delante del río Spree, utilizada a modo de galería de arte East Side Gallery).

    Los berlineses han preservado la memoria del muro con una suerte de camino de baldosas que sigue su mismo recorrido.