Significado de Perfección

¿Qué es la perfección?

Es una valoración abstracta individual y subjetiva a instancias de una acción o comportamiento propio o ajeno, que exige un nivel de desempeño complejo de alcanzar o mantener. Se lo aprecia en la esfera etimológica en el latín perfectio, asociado al adjetivo perfecto, visible en el latín perfectus siendo el participio de perficere, y deconstruido al respecto de los componentes per, entendiendo la idea de algo completado, con raíz en el indoeuropeo *per-(1), que distingue un pasaje, y el verbo facere, que se lo puede interpretar como hacer, con referencia en el indoeuropeo *dhe-, que pauta la acción de colocar o situar.

La ilusión de perfección hacia los padres en la infancia

Los niños pequeños en sus primeros años, hasta alcanzar la edad de la adolescencia y construir su autonomía, tienen una percepción ideal de los padres o de quienes se desempeñan en ese rol.

El Psicoanálisis dice que esto es esperable y que dicha ilusión está destinada a caer con el correr del tiempo y la entrada a la adultez (aunque no siempre sucede). Para los pequeños sus padres no tienen errores, equivocaciones, son personas completas e infalibles.

Amor: percepción de perfección de la pareja

En la primera fase del amor es frecuente que los enamorados perciban solamente aspectos positivos provenientes de su objeto de amor. Esto tiene como consecuencia la fascinación, que se suele describir popularmente como “mariposas en la panza”.

En esta misma línea se cree que estamos incompletos, situación que culmina al entablar una relación de pareja con quien sería algo así como nuestra otra mitad. En realidad, siempre estamos y estaremos incompletos, es parte de nuestra esencia humana, la que podemos experimentar solos o acompañados, según el proyecto de vida que construyamos.

Por eso el enamorado está hablando todo el día de esa persona, descripta como si fuese perfecta, hasta agobiar a sus seres más cercanos.

Más adelante, si el amor progresa, surge la desilusión pues se descubren todos los defectos que tenía el amado y sólo si se elige continuar la relación, se logra un amor más cercano a la realidad, en donde se ve al amado como es, ni elevado, ni desvalorizado.

Persona perfeccionista en el trabajo

En el ámbito laboral identificamos a las personas perfeccionistas por su puntualidad, detallismo y precisión a la hora de realizar las tareas que les son asignadas. Pese a que el producto de su labor sea advertido como preciado por los otros, el individuo perfeccionista difícilmente se sienta satisfecho, pues siente que siempre puede ser mejor.

El perfeccionismo extremo supone un conflicto entre el Yo y el Superyó, donde el segundo instiga al primero, exigiéndole de un modo sádico, que cumpla con sus demandas. Se trata también de una dificultad para aceptar lo que Jacques Lacan (1901-1981) denominó como “la falta”, ese agujero producto de la castración, que significa la incompletud humana.

Principio abstracto

La idea de perfección es sumamente abstracta, sólo existe en nuestra mente, como una construcción. Sin embargo, podemos pensar que alguien o algo es perfecto para nosotros, sin serlo en sí mismo.

Un empleo, un lugar en el mundo, una persona especial, aún con todas sus fallas, sus “faltas” en sentido lacaniano, puede ser perfecto en relación a nuestros anhelos y necesidades.

Diferenciar la perfección y felicidad

Sostener la idea de que existen, objetivamente, situaciones o personas perfectas, ya sea en lo referente al mundo externo o a nosotros mismos, implica que hemos desfigurado la realidad ampliamente.

La perfección además de ser imposible, no está relacionada a la felicidad. En “el malestar en la cultura”, del tomo XXI de sus Obras Completas, el psicoanalista Sigmund Freud dice que la felicidad es fugaz, se vive por momentos y también se aprecia por el contraste con momentos desdichados. El malestar es condición inherente a la existencia humana, es el precio necesario que debemos pagar por formar parte de la cultura.

En el marco de la religión

Para algunas religiones, como el cristianismo, el único ser perfecto es Dios, cuyo poder no conoce límites, es omnipotente, mientras que los seres humanos son imperfectos y por eso cometen errores, debiendo acudir al perdón divino.

El filósofo René Descartes (1596-1650) llega a la conclusión, en sus meditaciones metafísicas, de que Dios existe y es perfecto, pues es la única manera en que podamos alojar en nuestra mente la idea de Dios. Expresa que, si somos imperfectos, no podemos pensar en nada perfecto, a menos que esta idea venga dada directamente por Dios, de manera innata.