Significado de Proyecto de Vida

¿Qué es un proyecto de vida?

Es dilucidar lo que se quiere para el futuro, y en ese marco, dentro de las posibilidades, dedicarse a alcanzarlo, sea desde lo individual (por ejemplo, concluir una carrera universitaria) o en conjunto (por ejemplo sobre la construcción de una familia). Es posible que no se logren los objetivos trazados inicialmente, no obstante el valor está en el pasaje recorrido hacia los mismos y en la fuerza de voluntad por vencer los obstáculos que aparecen y que tal vez alteren la percepción o posibilidad original advertida. La idea de proyectar una imagen en conjunto con una o varias personas está dado por un escenario en el cual se observan intereses afines.

Importancia de tener un proyecto de vida

Los proyectos permiten imaginarse a uno mismo en otro momento, en relación a lo que uno desearía ser o tener, según en qué se enfoque cada persona. Así, establecen una brecha entre nuestras condiciones actuales y futuras, sin por ello, dejar de disfrutar de nuestro presente.

Dicho plan ordena o jerarquiza nuestras prioridades, nos dota de un sentido, distinto para cada quien y hace que pongamos en marcha variadas acciones para acercarnos al objetivo, que puede ser medianamente cercano o muy distante en el tiempo.

Entender la dinámica de los cambios para poder adaptarse

Estas metas pueden ir cambiando o reformulándose a través del tiempo, no son estáticas. También puede suceder que, una vez logradas, no aporten la felicidad esperada, con lo cual habrá que hacer un análisis más profundo, para indagar si tal vez este propósito fue desfigurado por la idealización, si en realidad provenía del deseo de alguien más, si necesitamos tiempo para adaptarnos y disfrutar de nuestro triunfo, etcétera.

Cuando un proyecto de vida es alegremente concretado, trae consigo seguridad, fortalecimiento de la autoestima y sensación de realización, lo cual es sumamente importante en todas las etapas del ciclo vital, incluyendo la tercera edad, dónde no dejan de tenerse objetivos.

Siempre en los momentos previos a que consigamos aquello anhelado, hubo esfuerzo y dedicación, que son parte del proceso. Sin ello puede que no apreciemos los proyectos cumplidos.

Cómo proyectarse a corto o largo plazo

Al constituir metas valiosas, requieren de perseverancia y tolerancia a la frustración, ya que probablemente se tarde en realizarlas. Es importante resaltar que cada quien tiene sus tiempos y no hay maneras universales de formular hacia dónde queremos ir en la vida. Por ejemplo, casarse a los cincuenta es igual de bueno que a los veinte o que no casarse, todo depende de nuestros propios deseos y posibilidades.

Otro punto importante es la autonomía, es decir, dejar de lado las opiniones ajenas y tomar el control de nuestra vida, pues sólo uno mismo tiene la decisión sobre sus proyectos. Para ello, a veces, hay que armarse de valor, en caso de que la meta no sea bien vista por el entorno.

Además, hay que buscar la concreción de nuestros objetivos de manera activa, ya que no llegan solos, sino con energía y positividad, confiando en nuestras potencialidades y siendo conscientes de las limitaciones (que todos tenemos), continuando a pesar de las dificultades, pero también evaluando si, con el paso del tiempo, aún queremos lo mismo.

Ejemplos: proyectos a enfrentar y desarrollar

Hay proyectos que involucran sólo a la persona en cuestión como, por ejemplo, escribir un libro o graduarse de una carrera, hacer un gran descubrimiento científico. No obstante, siempre el contexto tiene gran impacto ya que nos hará más sencillo o dificultoso el camino hacia nuestros fines, ya sea por las condiciones económicas que hayan enmarcado nuestra llegada al mundo, como por el sostén emocional, entre otros determinantes.

Sin embargo, otros proyectos son en mayor medida compartidos, como casarse o formar una familia, lo que no siempre sucede en este orden. También puede que la meta sea sólo casarse o, por otro lado, exclusivamente formar una familia. Otro proyecto en la misma línea, pero diverso, sería estar en pareja.

Es imprescindible visibilizar las exigencias culturales de la sociedad en la que vivimos, para no reproducir metas ajenas. El proyecto debe ser algo único, en base a nuestras particularidades, en relación a nuestros valores e independiente de lo que desean otros para nuestra existencia.

Si no es originado con libertad, puede que este proyecto nos lleve a lugares de gran desdicha y opresión. Por ende, cada persona tiene el derecho de formular sus propias finalidades, así como la forma de llegar a ellas.

Por otra parte, los viajes, el conocer el mundo, son otros proyectos que las personas se empeñan por realizar, ya sea hacia un destino puntual o distintos lugares. Conocer otras maneras de vivir, hábitos, costumbres, amplía nuestra percepción, el modo en que comprendemos.

Finalmente, aunque los proyectos son ciertamente infinitos, como el número de individuos que les dan origen, tenemos los proyectos laborales, como puede ser lograr cierta estabilidad económica, conseguir un empleo acorde a nuestros deseos, obtener un ascenso, fundar una empresa, tener un emprendimiento exitoso, etcétera.