Significado de Psicología Educativa Definición, Importancia, Enseñanza, y Orientación Escolar

Definición formal

La Psicología Educativa es el abordaje de los mecanismos de enseñanza y respuestas de aprendizaje, alcanzando todos los modelos y actores, como marco de estudio, para constituir su propio saber, originada luego de la Revolución Industrial, sobre las raíces de la Psicometría o Psicología de las Diferencias Individuales, la Psicología Conductista y la Psicología Evolutiva.

Su nacimiento se diferencia de la concepción y práctica actual. Inicialmente, se asocia a la educación especial, con el objetivo de identificar y separar a los niños entre quienes deben asistir a la escuela “común” y los que requieren de la “escuela especial”. Es, por lo tanto, estratégica y no neutral, en cuanto a su fin de homogeneizar y segregar.

En la actualidad la propuesta es distinta (aunque siempre la educación responde a un proyecto político de gobierno, sea cual fuere), ya que se busca cada vez más que todos los estudiantes compartan un mismo espacio educativo, respetando la diversidad y los apoyos que cada uno pueda necesitar (por ej.: maestra especial, acompañante terapéutico, maestra de apoyo).

Cada alumno es un ser único, con gustos, preferencias, limitaciones y potencialidades. Acorde a ello, la familia o cuidadores, en caso de ser un niño/adolescente o él mismo en caso de ser mayor de edad, puede optar por ingresar a una institución educativa o instruirse en el hogar (alternativa vigente en varias partes del mundo), rindiendo los exámenes correspondientes de adecuación de saberes.

Importancia de la arquitectura escolar y lo que se enseña

Existen una multiplicidad de centros educativos, por ejemplo, religiosos y laicos, de gestión pública o privada, con simple o doble jornada, con enseñanza de idiomas u orientaciones marcadas hacia alguna asignatura particular. La metodología, lineamientos y formas de trabajo también difieren de una institución a otra.

La arquitectura escolar no es un tema menor, puesto que refleja una realidad simbólica, a partir de elementos físicos y tangibles. Por ejemplo, cuadros, estatuas o retratos de figuras significativas, presencia o no de espacios verdes, que pueden estar relacionados al deporte o a la ecología (cancha de fútbol, huerta, etc.), disposición de mobiliario y juegos tradicionales, o bien, funcionales para la autonomía en el caso de los más pequeños (de inspiración Montessori y Pikler), etcétera.

El conocimiento puede ser transmitido, dejando al estudiante en un rol de receptor pasivo o bien, construido entre docente y alumnos, sin por ello desconocer la jerarquía entre ambos, pero entendiendo que la interacción puede enriquecerse desde ambos lados.

Es un saber que se selecciona y se ordena en secuencias, diferente del sentido común que se aprende de manera natural en sociedad y, también, distinto del científico que se aprende en las universidades o centros de formación superior.

El conocimiento escolar es descontextualizado, porque no se crea ni se aplica en la escuela, especialmente en la educación tradicional, aspecto que hoy en día intenta reevaluarse.

Suele aunar varios descubrimientos y presentarlos como estáticos, ahistóricos, sin lugar a dudas, obviando su carácter cambiante, debido a los avances de la ciencia. Lo que la escuela no enseña, en general, es que todo aprendizaje puede estar errado, pero aún así es indispensable, pues por errores y aciertos de la experimentación se avanza constantemente.

Además, en los libros de enseñanza primaria y secundaria es frecuente que no se aluda a las fuentes de toda la información, lo que descuida que cada enunciado es expresado por personas reales, con cierto posicionamiento y perspectiva. Al explicitar las fuentes uno puede “dialogar” con el autor o “hacerlo dialogar” con otras fuentes.

Pero, además del contenido conceptual, en la escuela se aprenden valores morales, modos de interacción con pares, docentes, directivos y personal no docente; se naturalizan relaciones de poder, se reproducen o no diferencias de clases sociales, se dominan los impulsos y deseos ejerciendo un límite al cuerpo y a la palabra (hay modos y momentos específicos para expresarse y moverse).

Métodos de enseñanza

En un espacio físico, se agrupa por grupos y niveles a los estudiantes, para que uno o dos docentes a cargo enseñen a todos al mismo tiempo, en ciertos días de la semana, en un horario, época del año y lugar pautados, con recreos fijos. Esto se hace en términos de eficacia y aprovechamiento de recursos materiales y humanos.

Algunas escuelas tienden a relacionarse con el exterior, por medio de paseos o excursiones, siendo centrífugas, mientras que otras se cierran sobre sí mismas (centrípetas).

Pueden identificarse en ellas: roles y jerarquías, por ejemplo, la distinción entre docente y alumnos, en cuanto a responsabilidades, poder, formación. Los contenidos del programa, que enseñan los educadores, se hallan preestablecidos y sistematizados.

Muchas escuelas alrededor del mundo, ante el caótico escenario causado por el Covid-19, han tenido que implementar modos virtuales de enseñanza durante períodos de tiempo significativos, para evitar contagios y preservar la salud de la población. No obstante, esto da lugar a nuevas dificultades inexploradas aún, por ejemplo, el estrés generado en los docentes por las arduas demandas, los problemas de conectividad o de carencia de recursos tecnológicos de los estudiantes, la dificultad del establecimiento de los lazos sociales entre estudiantes, etcétera.

Función como orientador escolar o investigador externo

Los profesionales del área son fundamentales en la educación. Dentro de la escuela, conformando el Equipo de Orientación Escolar o como partícipes externos, pero convocados por la misma, son excelentes observadores de la dinámica institucional pudiendo aportar conocimientos para crear estrategias, modificar dinámicas, resolver conflictos, analizar dificultades, etcétera.

Por ejemplo: pueden detectar problemas de violencia escolar y poner en práctica soluciones o ayudar a construirlas, a través de charlas con alumnos, docentes y/o padres, asambleas, inclusión de contenidos escolares en relación al problema, espacios de escucha o de fortalecimiento de vínculos.

Fuera de la escuela o en interacción con ella, los expertos pueden dedicarse a la investigación o a realizar experimentos, colaborar en la selección de contenidos de los programas educativos, transmitir conocimientos o formar a otros (estudiantes de psicología, colegas que hacen su especialización, graduados de otras ciencias…).