Significado de Tecnologías Duras y Blandas

  • Por Guillermo Álvarez (Investigador en Tecnología)
  • Mar, 2020
  • Son dos pilares interdependientes que contituyen una dinámica entorno a la construcción de herramientas y la aplicación del conocimiento para resolver problemas simples y complejos, de este modo en el campo de la informática es posible determinar a las tecnologías duras como el cuerpo (entendiendo las extremidades como el mouse, teclado o impresora así como los órganos representados como la placa madre -cerebro-, el disco rígido -intestino-, o la memoria ram -corazón-) y las blandas la mente (remitiendo al software, no obstante transfiriendo la capacidad al usuario, quien es responsable del uso y finalidad obtenidos). Es una concepción que se extiende a todos los ámbitos en los cuales interactúan un saber y un «pincel», apreciando la relación y necesidad de uno al respecto del otro.

    Aplicado al ámbito de la salud, las tecnologías duras son los aparatos técnicos empleados para la realización de estudios específicos así como cada uno de los elementos del equipo instrumental, mientras que las blandas comprenden a los profesionales en su desempeño, organización y conocimiento aplicado.

    Referencias históricas en la informática

    La diferenciación entre las partes o tecnologías «duras» (en inglés, hard), y las «blandas» (soft) no nace con la era de la informática ya que, en un principio, las computadoras mecánicas se programaban mediante una serie de interruptores, con lo que el programa estaba, de hecho, marcado en el hardware.

    No obstante, la diferenciación lógica entre ambos -aunque no el nacimiento de los distintos conceptos referidos- los podemos encontrar en los algoritmos creados por Ada Lovelace para la máquina diferencial de Charles Babbage en 1843, ya que su computadora (que nunca pasó del plano teórico) diferenciaba entre el hardware y los algoritmos.

    Antes de la Segunda Guerra Mundial, un pionero de la informática moderna como el británico Alan Turing también estableció una separación entre el soporte físico de la máquina, y el algoritmo lógico que permitía al anterior realizar una tarea.

    Probablemente, es en este momento cuando podemos marcar el comienzo de la separación entre hardware y software, aunque para ver su aplicación real, deberemos esperar hasta transcurrida la Segunda Guerra Mundial.

    Esto coincide en el tiempo con el desarrollo teórico de las memorias magnéticas (memorias de ferrita), cuya tecnología se fue desarrollando a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial y entró en servicio en las computadoras a partir de mediados de los años 50.

    De plataformas exclusivas a compatibilidad entre sistemas

    A partir de mediados de los 50, las grandes empresas y organizaciones comienzan a adoptar computadoras para la realización de diferentes tareas.

    El modelo de venta era entonces proporcionar la computadora con el sistema operativo, unas pocas herramientas de utilidad, y las herramientas de desarrollo necesario para que cada organización se construyera sus propios programas, a medida según las necesidades. El vendedor de la máquina, u otra empresa, también desarrollaban servicios de consultoría para diseñar y desarrollar las soluciones necesarias.

    Cómo marcar la diferencia entre tecnologías duras y blandas

    A veces no basta con una definición académica para comprender las diferencias entre dos términos. En este caso concreto que nos ocupa, me gusta citar la explicación que hace muchos años me dio un profesor de la carrera de ingeniería informática, quien planteaba que todo aquello tangible era el hardware: la caja que contenía la computadora y los periféricos externos como el monitor, la impresora, el teclado o el mouse; mientras, todo aquello intangible pero del cual veíamos los resultados, era el software. ¿Es acaso posible tocar el sistema operativo Windows, por ejemplo? Alguien dirá que podemos tocar el soporte (CD, DVD, discos rígidos, disquetes, pendrives USB…) en los cuales se presenta el sistema pero, ¿acaso es eso el software en sí?

    Tocar el software tampoco podría consistir en imprimir el código fuente para poder palpar el papel sobre el cual se imprime, por lo que, de cualquier forma, el software es algo total y absolutamente intangible.

    Y, no obstante, vemos su resultado: las ventanas que se dibujan en pantalla, o incluso las líneas de texto en una consola resultado de la aplicación de un simple programa que no posee interfaz gráfica. Al fin y al cabo, los resultados y lo que vemos hace que percibamos el software y lo utilicemos, pese a no poder tocarlo físicamente.

    Al fin y al cabo, sabemos que el cerebro humano funciona, e incluso conocemos los mecanismos por los que lo hace (básicamente, impulsos eléctricos a través de las neuronas) pero, ¿acaso podemos tocar o siquiera explicar coherentemente como surgen las ideas? Y, sin embargo, el resultado de los procesos cerebrales nos envuelve cada día, en forma de edificios que han sido ideados por arquitectos e ingenieros, o de útiles de toda clase que se le han ocurrido a alguien y han pasado por sucesivos procesos de mejora y construcción.

    El software tiene una existencia que aparenta ser invisible, y de hecho lo físicamente: no podemos acariciarlo, pero su efecto nos envuelve.