Significado de Vida Digna y Buena Calidad de Vida

  • Por Gabriela Hernandez (Licenciada en Derecho)
  • Jul, 2020
  • ¿Qué contempla el derecho a una existencia digna y qué expresa una buena calidad de vida?

    Es la garantía jurídica sobre los elementos esenciales entorno al equilibrio en la realidad del individuo que responde al estado de su salud, su nivel financiero, educacional, espiritual y realización personal. El dinero por sí solo no se traduce en una buena calidad de vida, porque intervienen múltiples factores. A partir del hecho de tener una buena salud, contar con acceso a los servicios básicos, tales como agua y gas, una vivienda propia y compromisos acordes al salario, uno puede encontrar tranquilidad, y también aspirar a mejorar, porque está en la naturaleza humana buscar nuevos escalones sociales, pero sin que ello se transforme en una obsesión u obligación que coloque en riesgo la situación actual. Uno debe saber valorar lo que tiene, y reconocer el esfuerzo y la dedicación colocados en ello.

    El índice de desarrollo humano (IDH) de la ONU es una referencia que se suele utilizar en este contexto. Se lo actualiza anualmente y evidencia la situación a nivel población de cada país, calculando la esperanza de vida, los niveles educativos, y el ingreso per cápita (PBI). El país mejor ubicado (*últimos datos para 2018) es Noruega, donde la edad promedio alcanza los 82 años, con un PBI de 68,012 (comparado con los 34,258 de España o los 16,944 de México), no obstante es importante observar que Noruega es un país pequeño, con 5.3 millones de habitantes, mientras que España tiene una población de 46.4 y México posee 129.2.

    Objetivos ante los desafíos de la realidad cotidiana

    En la práctica real, abarca cuestiones económicas, físicas y mentales. Para ser honestos, no hay una definición precisa. Lo que satisface a algunos, a otros puede resultar insuficiente o irrelevante.

    Se asume que este concepto atañe la percepción que se tiene del lugar y la existencia. Igualmente, es importante la aceptación que las personas tienen de su condición. Se suele mencionar que esta calidad se logra con aspectos como los siguientes:

    • Ambiente físico: lo ideal es vivir en un ambiente agradable. Minimizar la contaminación, compartir el espacio con seres queridos, que haya seguridad, buenos vecinos, etc.

    • Lo material: uno de los requisitos es contar con una vivienda digna, la posibilidad de adquirir bienes, para lo cual se amerita ingresos para pagarlos y que existan en el mercado.

    • Lo emocional: es más importante de lo que muchos piensan. Las personas pueden tener todo lo material, los servicios, educación, etcétera; pero, si no se sienten bien emocionalmente, nunca tendrán calidad de vida. En ese aspecto influyen factores como el estrés, el sentido de pertenencia a un grupo, o el modo en que se tratan los integrantes de una sociedad.

    • Servicios: contar con acceso a agua, electricidad, gas doméstico, educación, atención médica, así como otros servicios esenciales. En nuestra época, se puede catalogar un servicio adicional, como lo es el Internet.

    • Entorno social: la sociedad debe estar exenta de falencias como racismos, misoginia, violencia o discriminación. Una sociedad sana es epítome de calidad de vida.

    • Acceso a la educación: muy relevante, ya que la educación permite formar individuos para una mejor relación entre las personas. Asimismo, un individuo preparado tiene mejores oportunidades en su vida.

    Finalmente, el objetivo se basa en combinar todos los factores antes mencionados. Si estos funcionan aislados, no se amalgama la vida digna para las personas.

    El compromiso por garantizar el acceso a una vida digna por ley

    Desde la Declaración de los Derechos Humanos (así como de la divulgación de ideas de la Revolución Francesa), adquiere un grado legal. Con la noción de que “todos somos iguales ante la ley”, se esgrime que todos tienen derecho a la posibilidad de una existencia digna.

    Las leyes han tratado que los derechos a una calidad de vida no sea una mera declaración de principios. Para ello, los estatutos legales se esmeran en establecer:

    A. Derechos individuales: son los derechos de primera generación. Son de cada individuo, como por ejemplo la libertad, tránsito, trabajo o expresión. Su misión es que cada ciudadano pueda tener los medios de una calidad de vida, y evitar discriminaciones. Son derechos que tienen todas las personas.

    B. Derechos de igualdad: estos son colectivos, no individuales. Exigen la participación del Estado. Tenemos el ejemplo de los servicios públicos, los cuales deben ser suministrados por quienes ejercen el gobierno. Implican que una vida digna atañe una institución colectiva (el Estado) que no discrimina y, además, es efectiva.

    C. Derechos de solidaridad: son propios del siglo XX. Se hacen para defender a minorías o grupos susceptibles. Son resultado de los puntos débiles de sistemas democráticos, donde se expresa la voz de la mayoría. ¿Qué pasa con las minorías entonces? Se plantea que debe haber solidaridad también con estos grupos, que forman parte de la sociedad, como puede ser el caso de los niños o personas con capacidades limitadas.

    Los derechos antes aludidos reflejan el tipo de leyes que se han creado para garantizar la calidad de vida.

    ¿Es una responsabilidad de la propia persona o del Estado?

    Corresponder mencionar que los derechos individuales señalan que los ciudadanos tienen una “responsabilidad social”. Lo anterior significa que las personas conocen sus derechos, por lo que es su responsabilidad lograr su vida digna y tener calidad de vida para configurar y asegurar un buen resultado como comunidad. Los ciudadanos tienen la libertad de lograrla (la calidad de vida), nada se los impide legalmente. Pero del mismo modo, esto tiene una curiosa paradoja: nadie está obligado a tener una calidad de vida tampoco. Si la gente no la desea, es su decisión no trabajar o esforzarse en ello.

    En cambio, los derechos de segunda generación señalan que si hay una responsabilidad del Estado. No obstante, ¿qué es lo que debe proveer el Estado? Pues, no más que los medios para que las personas tengan una vida digna, no es labor del Estado dotar íntegramente esa calidad de vida. El individuo tiene derecho a trabajar y poder sufragarla.

    Como nota final, podemos aseverar que es una responsabilidad del individuo, pero sin duda las instituciones estatales han de hacer posible y ayudan con el logro de esta calidad de vida.

    Importancia de la influencia desde la religión, educación cívica, y los medios

    Tenemos todos estos factores que impregnan de un barniz de vida el asunto. Los criterios de una “vida digna” son disímiles en Occidente, los pueblos musulmanes o el lejano Oriente. Asimismo, entre grupos de una misma sociedad la calidad de vida exhibe matices heterogéneos.

    Por ejemplo, en el mundo occidental el factor religioso no es tan relevante; de hecho, se permite la diversidad de ellas en la sociedad. En el mundo árabe, por ejemplo, la existencia de creyentes en otras teologías resulta incómodo a las personas y es un factor creador de enemistades. Por eso, en países musulmanes se exige homogeneidad de creencias religiosas para que haya paz en sus regiones.

    A la par, la reciente influencia de los medios de comunicación se hace notar, pues sucede que estos medios divulgan un concepto de estilo de vida, muchas veces moda, que se considera como epítome de calidad de vida. Por ejemplo, imitar el modo de vida de gente del cine o la TV.

    Queda claro que la noción de una “vida digna” es una acepción que cambia en el tiempo, espacio y patrón cultural. No es igual ahora que en siglos anteriores. Indudablemente, es diferente en base al entorno específico de las sociedades o hasta de la misma persona y su propia forma de pensar.