Significado de Derecho de Réplica

  • Por Gabriela Hernandez (Licenciada en Derecho)
  • Feb, 2020
  • ¿A qué responde el Derecho de Réplica?

    Es una herramienta legal que responde al derecho individual por desmentir o corregir informaciones en su contra difundidas por un medio de comunicación, observando la práctica vergonzosa y recurrente de cierta parte del periodismo de inventar historias de desprestigio, darle notoriedad a un rumor y/o la irresponsabilidad en la falta de verificación previa, potenciado por las redes sociales y tomando la peor forma en las denominadas fake news (transformar una mentira en algo verdadero).

    Tiene una especial atención en el mundo de la política y el espectáculo. Los medios saben que la mentira tiene una posibilidad de alcance gigantesca, y que una vez instalada en la opinión pública, poco importa la versión del protagonista, porque si bien es posible contestar a la fuente original de la malinformación, qué ocurre con todos aquellos espacios que se hicieron eco inmediatamente dada la velocidad actual de la noticia; el trabajo de esclarecer puede tener un alto nivel de complejidad, y dependiendo del impacto y la credibilidad de las actores la duda permanecerá.

    Este derecho se aplica con regularidad en el ámbito procesal. Cuando alguien es imputado por una demanda, tiene derecho a demostrar la falsedad de las acusaciones y testimonios en su contra. No está demás conocer que se trata de un postulado gestado en los escenarios legislativos. Cuando un diputado o senador emitía una opinión desfavorable respecto a otro integrante del Parlamento, este último podía pedir un derecho a réplica para aclarar las cosas.

    Aplicación del Derecho de Réplica e irresponsabilidad del medio

    Para ejercer este Derecho primero se debe demostrar que se ha emitido una opinión o información a través de un medio de difusión masivo. Este aspecto es importante: la información en cuestión debe ser propagada en forma amplia, no entre pocas personas. Tampoco puede ser algo dicho en privado.

    El Derecho surge para evitar problemas como calumnias o infamias. Se supone que la propagación de comunicaciones falsas se suele hacer con alevosía, para causar daño a otra persona, desprestigiándola y ocasionando que pierda oportunidades de trabajo, o bien, afecte sus relaciones personales.

    También, es factible divulgar testimonios irreales sobre ciertos productos. La mala intención es que el público cese de comprarlos. Esta es una situación que afecta al fabricante de tales productos. Por eso, este último puede exigir un derecho de réplica al respecto, y así recuperar la credibilidad de su marca.

    Una vez demostrada y denunciada esta situación ante tribunales, las autoridades pueden exigir al medio de comunicación que permita el derecho a réplica. Hay que decir que las leyes contemplan que esta disposición es obligatoria. Si el medio de comunicación no accede a dar el derecho a réplica, entonces puede ser penalizado.

    Derecho de Réplica y la Libertad de Expresión: ¿hasta dónde llega cada uno?

    Este derecho, infortunadamente, se ejerce poco. Los medios televisivos, productores radiales, periódicos impresos, o los portales de Internet, suelen ser renuentes a enmendar sus errores. Asimismo, la gente tiende a dejar pasar estas circunstancias, sin apremiar su derecho.

    Hay que decir que existen delitos tipificados, como la calumnia y la injuria, que muchas veces se manifiestan por mecanismos de comunicación masiva, y también, que hay un límite a la libertad de expresión: esta no es excusa para pregonar opiniones que desmedran a terceros.

    Desde el punto de vista legal, emitir expresiones que causan daño a otros ciudadanos es un delito. No se trata de coartar la libertad de expresión, sino evitar que esta se use con mala voluntad. Igualmente, el derecho a réplica no implica que los medios de comunicación se vean bloqueados, en realidad deben difundir información comprobada y sustentada, en otras palabras, información de calidad.

    Redes sociales como forma rápida y directa de respuesta a desinformaciones o ataques

    Internet se ha convertido en un popular recurso de comunicación. Las redes sociales, por ejemplo, permiten que las personas interactúen con mucha independencia. Incluso, hay consenso en que las redes sociales gozan de “total libertad de expresión”.

    Es importante mencionar que los prestadores de servicios de redes sociales deben permitir los “derechos a réplica”. Esto se puede hacer de manera inmediata, comentando las opiniones expresadas en la red. Es decir, no es necesario acudir a un tribunal para exigir este derecho. Esto hace que el uso de las redes sociales logre desmentir, o defenderse de opiniones negativas, con celeridad y sin acudir a instancias legales.

    Las redes sociales son algo así como un foro abierto en la red digital. La gente puede opinar libremente en ellas, pero sus contenidos pueden ser rebatidos por quien se sienta aludido u ofendido. A la par, los prestadores de este servicio pueden recibir quejas o denuncias de personas que se consideren afectadas.

    Si somos honestos, aún falta mucho terreno legal por labrar en estas redes sociales. Con el tiempo, seguramente tendrán mecanismos de regulación internos, que eviten que se difundan informaciones negativas y sin sustento. No obstante, por ahora son un medio de comunicación masivo que permite la interacción inmediata entre sus diversos usuarios. Igualmente, indicar que aún no existen mecanismos legales del todo resueltos sobre el uso de redes sociales.

    ¿El Derecho de Réplica implica sanciones?

    Numerosos medios de comunicación consideran que, cuando son conminados a un derecho a réplica, están siendo sancionados. A decir verdad, esto no es cierto, en realidad, se les está indicando que deben cumplir una obligación. Esta es una aclaratoria relevante, ya que en ciertos casos los medios comunicativos lanzan una contrademanda cuando se les exige este derecho a replicar.

    Un medio de comunicación sí puede recibir sanción cuando no permite el derecho a réplica. No obstante, esto también se ha prestado a diversas interpretaciones. Por ejemplo, hay quienes consideran que esto equivale a obligar a los medios comunicativos a ejecutar acciones que no desean llevar a cabo. Pero sin duda, un medio de comunicación debe ser imparcial: si transmite una opinión sobre un tema, también debe permitir que se emitan las opiniones contrarias.

    Como se puede apreciar, el tema atañe heterogéneas aristas. A esto se anexa que estamos en el siglo XXI: el auge de las comunicaciones es indiscutible. Ya no estamos limitados a la televisión, la radio o los medios impresos. Ahora tenemos la informática y el enorme flujo de Internet y por tanto, es perentorio instituir estrategias legales que normalicen esta nueva tecnología de información.

    Muchos aseveran que debe ser recurrente un Derecho Informático, el cual se faculta para regular redes sociales, páginas web o entornos análogos. Sin duda, se trata de un nuevo reto para los juristas, aunque no es la primera vez que la disciplina jurídica deba adaptarse a nuevas circunstancias del nuevo milenio.