Significado de Geografía Humana

  • Por Nelly Guzmán (Prof. en Geografía e Historia)
  • Ago, 2020
  • ¿Qué constituye la geografía humana?

    Es responsable por comprender el cómo y por qué de las formas a través de las cuales el hombre se desempeña en el espacio en el está radicado, así como la manera en la que los elementos geográficos se conjugan con la dinámica social en pos de una convivencia sana. Desde el momento en que uno nace en una comunidad, se transforma en un actor activo de la geografía humana, y por ende, del objeto de estudio. Por ello, desde la etapa escolar se hace énfasis en conocer el entorno, no solo con fines descriptivos, sino también para tener un mayor sentido de pertenencia hacia nuestro espacio, y así, poder involucrarse en las soluciones que permitan un vínculo equilibrado con el ambiente, de manera sustentable, y sobre todo, desde una perspectiva responsable con los recursos naturales y minerales.

    Durante mucho tiempo, se ha tenido la concepción de que la geografía se reduce solo a la medición de un territorio y todo lo que concierne a los aspectos físicos de un espacio (relieve, hidrografía, flora y fauna), sin embargo, esta creencia no es simple ignorancia, pues la evolución histórica de esta ciencia ha demostrado que son muchas las barreras derrumbadas para llegar hasta el presente, donde resulta difícil definir la geografía sin el elemento humano. ¿Cómo se llegó hasta esta idea? En primer lugar, es importante aclarar que ésta es una disciplina de la geografía, del mismo modo que lo es la geografía física, cuya responsabilidad radica en analizar el clima, relieve, los suelos, entre otros aspectos.

    Cabe destacar, que el asidero científico de esta disciplina, vino de la mano de Friedrich Ratzel, a través de su obra Anthropogeographie, donde describe la aplicación de la geografía a la historia, con un claro acento hacia los temas etnográficos. De esta manera, se convierte en el punto de partida de lo que luego sería denominado “geografía social” y finalmente geografía humana. Sin embargo, llama la atención como algunos teóricos como Gerland, desestiman esta disciplina, aludiendo que introducir el elemento humano degrada el carácter científico de la geografía, y por tanto, se aleja de su objeto de estudio.

    Pese a estas controversias, surgidas en Alemania, Francia y Gran Bretaña, la geografía humana se ha ido dando paso hacia la consolidación de una disciplina que cada día se ha hecho más cotidiana y visible.

    Más que un pedazo de tierra

    Probablemente, alguna vez nos hemos preguntado cosas como: ¿Por qué será que muchos países tienen zonas densamente pobladas y otras casi inhóspitas? ¿A qué se deben los nombres de las ciudades? Estas inquietudes son tópicos constante en esta esfera. La dinámica social viene dada por las características particulares de la región. Así pues, ciudades altamente pobladas, son directamente proporcionales a climas favorables, tierras fértiles, agua abundante, que probablemente resultaron atractivos para los primeros pobladores.

    Y es que esta disciplina ha permitido ver a la geografía de una manera más holística, entendiendo que el territorio es una apenas un elemento de los tantos que se deben tomar en cuenta para el estudio de una región determinada. Es por ello, que aspectos como la toponimia (estudio de los nombres propios de lugares), no podría entenderse sin tomar en cuenta a la población.

    Clasificación de la geografía humana

    Geografía Económica: Estudia las actividades económicas y su evolución histórica, tomando en cuenta la presencia de materias primas, centros industriales, entre otros. Es así como veremos regionales agrícolas, industriales o comerciales.

    – Geografía Política: Estudia la conformación y distribución de los estados

    – Geografía Cultural. Estudia las relaciones de intercambio entre la cultura de una región y su situación geográfica, como por ejemplo las regiones marítimas, cuyas costumbres están determinadas en gran parte al mar.

    – Geografía poblacional: Estudia la distribución de la población en el territorio de una región, su evolución histórica y dinámica migratoria.

    ¿Dónde tienen que centrarse los objetivos y funciones?

    Esta rama va más allá de la cuantificación, por lo que es interesante que el estudio desde esta disciplina pueda adentrarse al ser humano como habitante de una región, cómo se identifica con él, y de qué manera su accionar influye en las características propias de ese espacio.

    En ese sentido, desde el empleo de métodos cualitativos como la etnografía, la investigación –acción y el interaccionismo simbólico, se puede recabar información que permite entender el proceso de conformación de las ciudades, sus nombres, costumbres y el predominio de ciertas actividades económicas. De esta manera, distanciándose significativamente de la idea clásica de la geografía, es posible asignarle un toque de humanización al espacio geográfico, sin perder su matiz científico. Y lo más importante, que desde esas informaciones se pueda trabajar en función de armonizar la relación hombre-medio, donde no haya riesgos desde el punto de vista ambiental, ni que repercuta negativamente en la calidad de vida de las personas.

    Asumiendo la estrecha relación hombre-espacio geográfico, es innegable que su estudio permite entender perfectamente fenómenos complejos como el de las migraciones, o la alta densidad de población en ciudades que, si bien son en apariencia de poca extensión, ofrecen condiciones favorables a los migrantes, tales como buen clima, fuentes de trabajo, oportunidades de estudio y de vivienda, entre otras cosas que aporten calidad de vida.

    Por otra parte, fenómenos como la contaminación pueden ser estudiados desde esta disciplina, pudiéndose centrar en actividades cotidianas más limpias, a partir de los recursos disponibles en la región. Además, se pueden optimizar servicios públicos, al conocer la distribución de la población y su comportamiento migratorio.