Significado de Inquilino

¿Qué es un inquilino?

Es la figura de aquél que pacta un acuerdo de arrendamiento de un inmueble (para habitar y hacer uso del espacio considerando ciertas limitaciones previamente establecidas así como responsabilizándose por el bien durante el periodo firmado) con el respectivo propietario (quien tiene que garantizar el correcto funcionamiento de las instalaciones en el hogar como principal premisa). La protección de ambas partes es una Rama inmiscuida en el Derecho Civil como parte del Derecho Inmobiliario. ¿Hasta dónde llegan los derechos del inquilino? ¿Hasta qué punto quien alquila puede imponer restricciones? Estas dudas son contempladas por el conjunto de normativas jurídicas como lo reflejamos en el análisis de este artículo.

Actuación y valor jurídico tiene un contrato de alquiler de inmueble

Un contrato de alquiler tiene peso legal. Para ello, debe tener las siguientes características:

• Debe ser consensual: ambas partes, arrendatario y arrendador, deben estar de acuerdo con todo lo plasmado en el contrato.

• Bilateral: suelen intervenir dos personas, la que cede los derechos de uso del inmueble y quien los recibe.

• Temporal: estos contratos no son indefinidos. Se renuevan cada cierto tiempo, pero no deben ser indefinidos. Parte de los problemas que suelen tener los pactos de arrendamiento es cuando no definen el tiempo del alquiler.

• Pagos: quien disfruta del uso del inmueble debe pagar. Por ende, son contratos onerosos. Si quien cede no cobra, entonces no es un alquiler, sino un usufructo, que es otra figura jurídica.

El asunto es que en ciertos casos los contratos de alquiler se complican con los derechos individuales de las personas. Ejemplo, cuando el inquilino no paga su renta, pero tiene hijos pequeños o padece una grave enfermedad. Entonces, hay figuras jurídicas que protegen al inquilino para que no quede “sin techo”, ya que se encuentra en estado de indefensión.

¿Cómo está protegido el inquilino en términos generales?

Más allá del contrato de arrendamiento, los inquilinos están protegidos por sus derechos individuales. Básicamente, se suele dar ayuda al inquilino cuando están en estado de indefensión. Ya hemos dicho un ejemplo previo: cuando el inquilino enferma, no puede laborar y no está en condiciones de pagar la renta. En este caso, la ley suele protegerlo. Otros beneficios del inquilino son los siguientes:

– A negociar el monto de la renta.

– A negociar la duración del contrato.

– A exigir al arrendador las reparaciones del inmueble.

– A denunciar al arrendador si entra a la vivienda sin permiso.

– Recuperar la fianza una vez se deja el inmueble.

Asimismo, tiene otros derechos. Si el inquilino paga reparaciones de la vivienda, esto se puede resarcir minimizando el coste de la renta. También, sucede que un inquilino con muchos años habitando un inmueble tiene derecho preferencial en la compra de dicho inmueble. Al respecto, damos más detalles a continuación.

Derecho de preferencia de compra

Cuando el arrendador decide vender el inmueble, quien tiene la preferencia es el inquilino. Incluso, este puede tener tiempo para reunir el dinero y modalidades de pago. Es un derecho que se incrementa mientras más tiempo tiene el inquilino en el inmueble.

Este derecho tiene jerarquía cuando el inquilino tiene familia, o intereses en el inmueble. Por ejemplo, si se alquila un local comercial, se supone que el arrendatario vive de los ingresos que obtiene gracias al uso del inmueble. Por ende, si deja de estar en ese inmueble pierde parte de su sustento. Para evitar esta circunstancia, se le otorga el derecho prioritario de compra.

Responsabilidades del propietario y del inquilino

Una vez aclarado todo lo anterior, hay que indicar que el propietario (arrendador) y el inquilino (arrendatario) son figuras jurídicas con responsabilidades establecidas en las leyes. Primero, tenemos el caso del arrendador, cuyas responsabilidades son las siguientes:

– Cumplir con leyes de salud y propiedad del inmueble, ya que el mismo no debe ser perjudicial para el inquilino.

– Hacer las reparaciones necesarias del inmueble.

– Que el inmueble esté en completo cumplimiento de las leyes que lo rigen en la localidad donde se ubica.

– Respetar las pautas del contrato de inquilinato, ya que el arrendador cumple el rol de predisponente.

Ahora, toca hablar de las responsabilidades del inquilino. Estas son varias y las mostramos a continuación:

– Mantener el inmueble en buen estado. Los deterioros imputables al mal uso corren por cuenta del inquilino.

– Usar los servicios (ascensores y equipos) de manera razonable, sin causar perjuicios.

– Llevar una vida justa en el edificio, no causar molestias ni ruidos. Respetar las normas de convivencia.

– Pagar el alquiler de manera puntual.

– Avisar al inquilino si va a cesar el contrato.

– Permitir al arrendador hacer inspecciones del inmueble, bajo mutuo consenso.

Como se puede ver, el tema del Derecho Inquilinario puede ser complejo. Hay que entender que no solo se alquilan viviendas, sino también locales comerciales y construcciones de envergadura. Prueba de ello son los equipos deportivos que alquilan estadios, o el frecuente uso de alquiler de auditorios.

Casos de Discriminación

El alquiler a veces se presta a discriminación. Con el lema de que se “reserva el derecho de admisión”, sucede que el arrendador escoge a sus clientes. Para ello, filtra por criterios de raza, clase social o religión. Si bien quien alquila tiene este derecho, sucede que este grado de discriminación es penalizado.

Hay que recordar que todos somos iguales ante la ley y tenemos los mismos derechos. El asunto es que detectar casos de discriminación en estas circunstancias es complejo. No obstante, se puede observar ciertos patrones repetidos en la selección de inquilinos, los cuales pueden apuntar a indicios de discriminación, lo cual es penado por ley.

¿Los inquilinos pueden tener mascotas?

Es una de las preguntas frecuentes. Lo cierto es que muchas personas suelen tener mascotas, aunque las mismas no son del agrado de quienes arrendan. Para ello, están las siguientes circunstancias:

• Si el reglamento de la junta de condominio dice que no se pueden tener mascotas, entonces no se puede.

• Si el reglamento y el contrato de alquiler dicen que se puede tener mascotas, entonces no hay ningún problema.

• El reglamento del condominio dice que se puede tener animales, pero el contrato de alquilar no dice nada al respecto. En este caso, todo lo que no está prohibido, está permitido. Por ende, se puede tener mascotas.

• El reglamento de condominio permite mascotas, pero el contrato no. En este caso, priva el derecho del dueño del inmueble: negada la mascota.

En el mundo del Derecho Inmobiliario, hay muchos aspectos a tener en cuenta, incluso cosas tan simples como el de tener o no una mascota.