Significado de Maduración

¿Qué es la maduración?

Es un proceso biológico, que en el ser humano también es capaz de medirse desde lo psíquico y/o cultural. Como pasaje de crecimiento, es atravesado por todos los seres vivos, plantas y animales, desde el inicio de la vida hasta tomar su forma plena, ya sean verduras y frutas listas para ser ingeridas como alimento o personas, preparadas para abrirse paso al mundo adulto, de manera social, intelectual, psíquica, económica y laboral.

En el caso de los humanos, los tiempos de maduración varían de un individuo a otro, pero existen etapas evolutivas generales (infancia-preadolescencia-adolescencia-adultez-tercera edad), con rangos de edades aproximados, acorde a los cuales se pueden evaluar retrasos en el desarrollo, que pueden ser biológicos o psicológicos; según la clase de retraso, se harán distintas consideraciones, se potenciarán los aspectos potentes de la persona y se le brindará la ayuda o estimulación requerida.

Diferencia en la maduración en humanos y animales

A diferencia de los animales cuya madurez llega con velocidad, las personas venimos al mundo completamente desamparadas, dependientes en todo lo que respecta a nuestros cuidados y ello dura bastante tiempo.

Recién en torno al año el pequeño logra dar sus primeros pasos y emitir algunas palabras aisladas, mientras que alimentarse por sí mismo, sin que alguien le proporcione el alimento, le llevará mucho más tiempo.

Biológica y psicológicamente, los tiempos de maduración son mucho más lentos que en el resto del mundo animal. En el primer aspecto, los caracteres sexuales definitivos de las personas, así como la capacidad de engendrar hijos tienen lugar tardíamente.

Esta aparente debilidad de la especie, que da lugar a una necesidad de amparo y dependencia absoluta inicial, hace posible el fortalecimiento de la sociabilización y la construcción de un pensamiento más complejo, que el pautado por las leyes de la naturaleza.

Cabe distinguir la madurez en términos biológicos (ejemplo: poder concebir), del sentido cultural (ejemplo: edad socialmente aceptada para tener hijos) y de la significación psíquica (ejemplo: asumir la paternidad/maternidad).

Por otra parte, los seres humanos, hombres y mujeres, gracias a la cultura y el apartamiento de la naturaleza, pueden elegir si desean o no ser padres (si sus metas son otras, por ejemplo, viajar o cultivar sus estudios), aun estando maduros biológica y psíquicamente para ello.

Maduración lenta y adolescencia extendida

Asistimos a una época en la que los tiempos de la adolescencia se han extendido, en cuanto a los rasgos psicológicos. Madurar cada vez cuesta más, hacerse cargo de uno mismo y sus acciones, ser un ciudadano responsable, tomar decisiones.

En ello es importante el acompañamiento respetuoso de los padres o figuras responsables del adolescente, quien puede transitar este momento con dolor y rebeldía, por lo que está dejando atrás y la identidad que está construyendo.

Aunque en el pasado esta etapa finalizaba alrededor de los dieciocho años, algunos autores dicen que actualmente recién a los treinta se alcanzaría la adultez, con la autonomía correspondiente.

Adultos inmaduros: la madurez que no llega

Pese al avance de la edad, hay sujetos que no logran nunca insertarse en el mundo adulto, siendo niños en cuerpos envejecidos, impotentes, incapaces de lidiar con las situaciones que se les presentan.

La razón puede ser una negación (consciente o inconsciente) a abandonar la juventud o una incapacidad biológica. También puede ocurrir que por ciertos conflictos psicológicos no pueda avanzarse hacia la madurez y se quede anclado en la infancia o adolescencia.

Los adultos con características más bien inmaduras suelen ser irresponsables, impulsivos, poco comprometidos con los demás, con poca estabilidad emocional, laboral e interpersonal. Además, se concentran en disfrutar el momento, sin pensar a futuro. En consecuencia, generan poca confianza en su entorno y no logran conservar relaciones duraderas.