Significado de Negligencia

  • Por Gabriela Hernandez (Licenciada en Derecho)
  • Dic, 2019
  • ¿Qué se entiende por negligencia en Derecho?

    Es el hecho de no dedicarse o proceder correcta o suficientemente en las actividades que se realizan, produciendo consecuencias. En primera instancia, no implica la alevosía o intención de causar daño. Se considera que hay culpa, es decir, inexistencia del dolo y una omisión del cálculo de las consecuencias del hecho realizado. Algunos profesionales del derecho catalogan la negligencia como delito de omisión. También, es considerada como un delito que es cometido por una persona que no cumple con su deber.

    Observado en el latín como negligentia, estos delitos muchas veces son complejos de demostrar y se suelen confundir con la impericia. Por ello, en reiteradas ocasiones se necesita de un peritaje para demostrarlos, especialmente en casos médicos, así como en cuestiones muy técnicas como construcciones o fallos de equipos de tecnología. Esta negligencia derivada en consecuencias negativas afecta a las personas de diversas maneras, en razón de ellos, se le considera una infracción, la cual implica una responsabilidad legal.

    Ejemplos de negligencia

    • La más común es la negligencia médica, la cual sucede cuando un paciente se ve afectado por la mala actuación de un profesional de la medicina. No realizar los estudios necesarios en el momento requerido, el retraso en el diagnóstico, la falla en la identificación de problemas médicos asociados que agraven el problema de base del paciente, el uso de un tratamiento inadecuado o su aplicación tras una espera excesiva y la falta de un correcto seguimiento tras el tratamiento, especialmente si se ha realizado algún procedimiento, son los principales tipos de actos negligentes penalizados.

    • En el ámbito de la ingeniería y la construcción ocurre negligencia cuando se presentan fallos estructurales. En tales casos, se presume que los profesionales encargados del cálculo correcto de las estructuras no han realizado su trabajo de manera atenta.

    • Los funcionarios públicos que no atienden emergencias, o no llevan correctamente la administración de fracciones, cometen actos de negligencia.

    • Cuando en una empresa no se coordinan las medidas de seguridad adecuadas, ocurren siniestros que provocan casos de fallecimientos o heridos.

    • Un caso reciente: empresas de aeronáutica que no cumplen con los protocolos de seguridad en la fabricación de aviones, desencadenan accidentes con hasta cientos de víctimas fatales.

    Importancia de denunciar jurídicamente una negligencia

    Uno de los problemas es que se trata de un delito que pocas veces se denuncia. Aunque los casos puedan ser varios, pocos se judicializan. Quienes padecen de una negligencia médica, se limitan a cambiar de médico, por ejemplo. Pero, obviamente, los daños y perjuicios permanecen. Es importante hacer la denuncia, pues solo así se evita que se repitan los descuidos y la falta de atención en los servicios prestados. El médico, en este caso, paga por su trabajo descuidado.

    Inicialmente, la negligencia es castigada como una suerte de “incumplimiento de contrato” o “estafa”. Es decir, se supone que el negligente no cumple con sus servicios profesionales de manera ideal. En consecuencia, este delito está siendo penalizado con mayor severidad en los últimos tiempos, y la causa radica en que se considera como un descuido cuyas consecuencias son fuertes y debe evitar que repeticiones.

    Este delito puede presentarse en las más variadas circunstancias, y a veces es complicado identificarlo por su fácil confusión. No obstante, presentamos algunos casos frecuentes a continuación, mismos que son los que más suelen ser denunciados.

    Negligencia de funcionario público

    Se trata de un tema que afecta intereses políticos. Los funcionarios públicos tienen la responsabilidad de actuar debidamente ante ciertas circunstancias; la omisión, o tardanza, en sus actuaciones desencadena acontecimientos negativos.

    Un caso de reciente debate son los incendios en la selva del Amazonas. Se dice que el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, había recibido información sobre el fuego en la zona selvática. A pesar de ello, no actuó de inmediato y permitió el siniestro de extensas zonas forestales.

    Negligencia judicial

    Ahora, nos encontramos ante un término del Derecho Procesal. Se refiere a no cumplir los pasos correctos ante un procedimiento legal. Es un delito que se endosa a los jueces, fiscales o jurados. Demostrar una negligencia de este tipo, implica que una sentencia puede ser revocada y quienes la emitieron deban cumplir una penalidad, incluso la destitución de su cargo dependiendo la gravedad del hecho.

    Por ejemplo, se comete el delito de negligencia judicial cuando no se toman en cuenta ciertas pruebas o testimonios. También, cuando no se acata el debido proceso al momento de juzgar a una persona. Igualmente, al no tomar las previsiones que eviten la fuga de sospechosos, daños a la víctima o que no se cumplan los lapsos de un juicio de manera debida.

    Lamentablemente, la negligencia es un delito muy común. Para evitarlo, lo mejor es tomar el hábito de la denuncia. Se debe tener en cuenta que la no voluntad de causar daño, no exime de la responsabilidad penal. Asimismo, que muchas veces las secuelas de una negligencia son terribles, por lo cual las leyes tienen la misión de mostrar el ejemplo y dejar en claro que hay penalidad en estos casos.

    Negligencia médica

    Ocurre cuando un paciente es afectado por una mala praxis médica. Verbigracia, cuando se padecen malas secuelas de una operación; cuando un tratamiento termina siendo dañino al paciente, o cuando se receta un medicamento sin estar consciente de sus posibles contraindicaciones.

    Los casos de negligencia suelen necesitar de testimonios de expertos (pericia) para lograr ser demostrados. Además, suele haber un problema: en la práctica cotidiana el paciente solo suele demandar si las secuelas son sumamente graves. En casos menores, suelen ser pocas las denuncias hechas.

    Si bien es correcto penalizar las faltas de los profesionales que incurren en este delito, es importante que se analice y aplique de forma idónea, ya que el ejercicio de la medicina tampoco se puede limitar a partir de una constante amenaza judicial, lo cual puede resultar contraproducente para los pacientes. Una muerte en manos de un médico no implica necesariamente que sea por negligencia, porque intervienen numerosos factores e incluso situaciones únicas que pueden exceder las técnicas conocidas y aplicadas.

    Impericia e imprudencia en el ámbito médico

    La impericia se refiere a la falta de conocimiento o entrenamiento para realizar un diagnóstico o efectuar un tratamiento. Un ejemplo de esto ocurre en pacientes a quienes se les practica una cirugía de tipo estético por parte de un cirujano general y no de un cirujano plástico. El cirujano general no tiene la pericia para realizar este tipo de procedimientos.

    La imprudencia por su parte ocurre cuando el médico va más allá de lo aceptable o no le da la suficiente importancia a los síntomas o le da demasiadas largas a iniciar un tratamiento. Un ejemplo puede ser no manejar adecuadamente una infección en un paciente que se encuentra inmunosuprimido, lo que lleva a que ocurran complicaciones como las infecciones diseminadas (septicemias) que se acompañan de una alta mortalidad en quien las padece.

    Diferencia entre complicación y negligencia

    Muchas veces los procedimientos de diagnóstico y tratamiento pueden ocasionar afecciones de la salud a pesar de ser aplicados de forma correcta y por personal debidamente capacitado con comprobada experiencia, esto es lo que se conoce como efecto colateral o complicaciones y su aparición no indica que haya ocurrido un acto negligente.

    El riesgo de desarrollar efectos adversos o complicaciones siempre estará presente, el médico tratara siempre de producir el menor daño posible, pero hay factores propios del paciente que llevan a que no siempre se pueda imputar una responsabilidad directa al galeno por una mala praxis. Un ejemplo de esto es la aparición de reacciones alérgicas con ciertos fármacos o medios de contraste para estudios de imágenes.

    Determinar la existencia de una negligencia puede ser difícil

    Para poder establecer que hubo una negligencia hay que analizar detenidamente el caso y contar con un equipo de profesionales entre los que se encuentran abogados y el perito médico. Demostrar que ocurrió una falta de esta naturaleza amerita que exista una lesión y que esta se asocie con un descuido o con una actuación del médico que se aparte de los protocolos o estándares definidos en las guías de práctica clínica, consensos de sociedades médicas o en la bibliografía acreditada.

    Finalmente, debe identificarse una relación entre la lesión y el acto negligente demostrado, que permita concluir que la lesión es producto de este accionar, para poder establecer responsabilidades.

    Encubrimiento de la negligencia

    Es necesario mencionar que la negligencia es un delito que se suele encubrir. Por ejemplo, en los hospitales se suele negar que los médicos comenten esta infracción. Por otro lado, los funcionarios públicos suelen presionar para que no haya declaratorias en su caso cuando se presentan las consecuencias de una negligencia.

    Por lo antes dicho, se han implementado dos mecanismos legales: primero, se considera como cómplice a quien encubre este tipo de actos; y, segundo, existen mecanismos para proteger a quienes declaran ante este tipo de eventualidades.

    Lo cierto es que la negligencia cada vez recibe mayores penas por parte del Derecho Penal. Es así como es necesario estudiar este delito para saber identificarlo. Del mismo modo, tener en cuenta que ocurre con cierta regularidad lo que hace imperativo un ordenamiento jurídico que proteja y ayude a las víctimas de este hecho delictivo.