Significado de sustitución de importaciones Definición, y modelo

Definición formal

Durante el siglo XX los países latinoamericanos se plantearon el problema de la industrialización como requisito fundamental para lograr el despliegue de sus economías. La industrialización por sustitución de importaciones buscaba expandir la capacidad de las economías nacionales de producir manufacturas y productos terminados que habían sido tradicionalmente importados como una respuesta a las relaciones de dependencia y subordinación a las economías industrializadas en el comercio internacional. La sustitución de importaciones se logró de manera limitada en gran parte de los países latinoamericanos, sin embargo, en la década de los 70s llega a un límite para luego retroceder en los 80s y dar paso a un cambio general de la política económica, determinado por el llamado Consenso de Washington.

Dependencia y subdesarrollo

La economía latinoamericana durante el siglo XIX se caracterizó por la hegemonía de un sistema exportador de materias primas, en muchos casos monoexportador, y la producción de enclave para la exportación a través de la inversión de capitales extranjeros. Estas economías dependían de las exportaciones para generar recursos para la importación de productos manufacturados en el comercio internacional. En este contexto las economías latinoamericanas van a ser dependientes de las inversiones externas y del comercio internacional con los países industrializados, como receptores de productos terminados, generando un ciclo económico marcado por la dependencia y la relación centro-periferia en la economía global.

Las economías monoexportadoras dependían de la demanda internacional y eran vulnerables a los cambios de precio y las coyunturas globales. A comienzos del siglo XX, se empieza a consolidar la posibilidad de un mercado interno, capaz de generar las demandas necesarias para estimular una industrialización propia que reduzca la necesidad de importación en los momentos de caída de las exportaciones. Con la crisis de 1929, hay una caída de las exportaciones y se abre un proceso automático de sustitución de importaciones, dando pie a la planificación y desarrollo de una política económica para afianzar la industrialización latinoamericana.

Modelo de la sustitución de importaciones

Entre la década de los 30s y los 60s las economías latinoamericanas logran reducir su coeficiente de importaciones y aumentar su capacidad industrial. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) genera una teoría desarrollista latinoamericana que incide en la política económica de la región para afianzar el proceso de sustitución de importaciones. La creación de instituciones de fomento, la protección de la economía nacional a través de aranceles a la importación, el estímulo fiscal y crediticio a la industria nacional, la recepción de capitales internacionales, así como una fuerte presencia del Estado en la regulación del mercado.

La industrialización por sustitución de importaciones va a constituirse como parte de una política de desarrollo nacional que va a ser administrada entre la disputa de la gobernanza tanto por los gobiernos militaristas que intentarán aplacar de manera violenta la conflictividad social que planteaban los nuevos sujetos sociales modernos (clases medias urbanas y trabajadoras), manteniendo la hegemonía de grandes capitales tradicionales aliados a los capitales externos, como por los fenómenos populistas que surgirán de dicha conflictividad, incluyendo a empresarios nacionales, sectores medios y trabajadores en la disputa por la distribución de los recursos.

En gran medida, la transformación de los sujetos sociales y del acontecer político durante este período, se relaciona con el impacto que genera la tendencia hacia la industrialización por sustitución de importaciones, como parte del proceso de modernización entre la crisis de 1929 y la gran depresión, y la crisis de los 80s de impago de la deuda externa.

Límites de la industrialización latinoamericana

El desarrollismo permitía desarrollar un sector de la sociedad a partir de la industrialización en la medida en que se lo permitía el crecimiento del mercado interno, sin embargo, también mantenía un sector de la población excluida en las periferias de los centros industriales, en la medida en que no entraba dentro de los circuitos de desarrollo que dependían de la administración de recursos, planteando una conflictividad social a partir de los nuevos sujetos excluidos de la economía desarrollada.

El límite generado por un mercado interno estrecho le daba un tope al desarrollismo que, a medida que empieza a estancarse en la década de los año 70s, empieza a demostrarse insuficiente para frenar las importaciones y deficitario en la medida en que los estímulos a la economía nacional se derivan en mecanismos subsidiarios y clientelares al llegar a un límite del crecimiento. En 1982 estalla una crisis de deuda en la región, cuando un conjunto de países latinoamericanos ya no pueden mantener el pago de la deuda externa, contraída para invertir en las políticas relacionadas con la industrialización por sustitución de importaciones. La crisis de este modelo intensificó la conflictividad social y generó una reacción a través de las políticas neoliberales del llamado Consenso de Washington, abriendo otro período en las políticas económicas de la región.

Fuentes

Del Bufalo, Enzo. El Estado Nacional y Economía Mundial Tomo I y Tomo II. Ediciones Faces/UCV. 2002