Significado: Tarjeta de Crédito y Débito y Diferencia

Definición formal

Es una herramienta destinada a transacciones comerciales que sirve como efectivo, cuyas características marcan la diferencia entre dos modalidades de operación, la tarjeta de crédito (basada en un acuerdo de préstamo, lo que conlleva a posibles intereses y multas) y la tarjeta de débito (de acceso directo sobre el saldo que uno posee en una cuenta bancaria), tramitada y administrada mediante una institución financiera.

Por un lado, la de crédito permite hacer uso de dinero en efectivo en cajeros especiales o pagar bienes y servicios a modo de préstamo. Al momento de solicitar una, se entrega un límite máximo específico de posibilidad uso, lo cual depende principalmente de la capacidad financiera individual. Ante este préstamo o crédito se tiene que pagar un interés de utilidad, y es importante remarcar que permiten ejecutar compras internacionales.

Por su parte, la de débito responde a la cantidad de dinero que el cliente decida y pueda colocar en su cuenta, observando que en la actualidad se utiliza mucho para las nóminas de trabajo, y tiene las mismas cualidades de uso que las tarjetas de crédito, es decir, se pueden pagar las mismas cosas y usar cajero automáticos sin ningún problema, sin embargo se puede usar solo lo que se tiene depositado. Ante esto no existe una posibilidad de poder pagar en un futuro si no tiene dinero. Por su parte, en muchos países, sus funcionalidades no le permiten realizar compras en el extranjero, independientemente de que uno esté presente en el lugar o a distancia por Internet, como consecuencia de la operación de cambio necesaria para tal fin, así como una posible regulación impositiva local.

Pensado originalmente como símbolo de exclusividad

El surgimiento de estos instrumentos financieros se dio en la década del cuarenta. El primer paso lo dio la empresa Western Union, el cual se dio a sus clientes más selectos. Al inicio se daba crédito sin cargo de interés alguno, solo a modo de préstamo. Conforme paso el tiempo y se apreciaba el éxito de este plástico, es que muchas otras empresas emitieron sus tarjetas con las que solo se podía comprar en sus establecimientos y sus productos, lo que ahora se conoce como tarjeta departamental.

En todos estos ejemplos, se lo destaca como una figura representativa entregada únicamente a clientes distinguidos, surgiendo de esta manera un concepto mercadotécnico donde se utilizaba la jerarquía social y económica para adquirir dichas tarjetas. Este simbolismo de poder económico sigue estando hasta ahora. Los bancos hacen uso del estrato social para vender sus servicios crediticios a través de una tarjeta.

Diferencia entre la tarjeta de crédito y débito

En la actualidad es un elemento que se ha vuelto necesario para hacer compras vía virtual. El comercio electrónico ha marcado tendencias. Gracias a ello, los productores de los productos o distribuidores de estos, se ahorran costos de ventas, transportación, impuestos. El requisito para comprar de esta manera es tener una tarjeta, no obstante, en Internet normalmente sólo se acepta la modalidad de crédito, excluyendo la de débito, por una cuestión de seguridad, garantía y operabilidad.

Destaca como diferencia preponderante la creación de cuentas, mientras que en la de crédito no es necesario abrir una en la debito se tiene que abrir con una cantidad mínima de dinero. Cuando se solicita la de crédito se evalúan ciertos criterios como el salario que percibe el solicitante y su historial crediticio. Muchas veces las instituciones financieras no aprueban el crédito por la cantidad grande de deudas y atrasos que pudiera llegar a tener el demandante.

Para aprobar una tarjeta de crédito, la institución toma mucho en cuenta la liquidez que tiene el ente que la requiere, a partir de esta es que se abre la denominada línea de crédito. Si una persona gana un salario mínimo es probable que el crédito que se apruebe sea bajo. Sin embargo, algunos bancos conforme pasa el tiempo, y el acreedor cumple son sus pagos, se va aumentando el monto disponibilizado.

En la tarjeta de crédito se debe pagar lo solicitado pasado un lapso de 30 días, de lo contrato se genera una gran cantidad de interés en carácter moratorio, y por lo regular se tiene pagar una anualidad, abonado en una o varias cuotas. En la de débido, en cambio, se pueden hacer depósitos para tener el dinero guardado, y se debe pagar un manejo de cuenta en un lapso de tiempo que por lo regular es de un mes, no obstante, la cantidad no suele ser tanto al igual que un interés como el que se paga en las tarjetas de crédito por usar una cantidad de dinero determinada.

En la tarjeta de débito destacan acciones que algunas instituciones realizan autorizando préstamos vía nomina, es decir, se deposita una cantidad de dinero, que con el paso del tiempo se descuenta directamente al momento que le llega su siguiente pago salarial, claro que bajo una tasa de interés, que a veces es fija o variable depende del contrato y cantidad a prestar.

A través del uso de estas tarjetas se brinda protección a los usuarios, ya que, para empezar, uno evita cargar dinero «físico». Algunas están blindadas contra robo de identidad, clonación, extorsión y otros delitos que en alguno momento fueron considerables. Los intereses están determinados por la política monetaria del banco central, la cual puede modificarse dependiendo de la estabilidad económica y financiera de la nación.