Significado de Economía Social y Solidaria Definición, Importancia, y Resultados

Definición formal

La economía social y solidaria comprende prácticas y medidas a nivel local a base del compromiso, trabajo, medio ambiente, así como de la cooperación e igualdad, en donde los diferentes ámbitos de la economía juegan un papel determinante, enfocando las acciones a las premisas mencionadas, potencializando los valores y principios morales para un beneficio mutuo, re-definiendo el concepto de la economía bajo el contexto solidario, donde lo más importante es el bienestar de los integrantes de la sociedad. En este marco, la sostenibilidad ecológica se ubica como un rubro de vital importancia.

Se hace mención a lo social por la organización que se genera en la búsqueda de los beneficios mutuos. La economía social abarca acciones como el surgimiento de las cooperativas, las asociaciones de trabajadores autónomos, personas que se han organizado para crear un ambiente propicio en la búsqueda a obtener sus ingresos e invertir, si se permite, creando empleos y aportando contribuciones fiscales, siendo esto un ejemplo claro de lo que es la solidaridad, como unión de los entes económicos para el desarrollo. Si a esto se agrega una solvente estructura de principios como el respeto, el cuidado al medio ambiente, a emprender, participar y trabajar, sin duda se obtienen magníficos resultados. Esta es la premisa de una economía social y solidaria.

Es una propuesta que en algunos países aún se sigue considerando, que puede semejarse a la economía circular, pero con beneficios en las relaciones sociales de producción, tratando de evitar la desigualdad, exterminando la pobreza y los procesos que dañan el ambiente.

Importancia de las acciones para la proyección de un emprendimiento

A partir de ciertas experiencias en países que han puesto en marcha esta moderna referencia económica es que se han enfocado mucho mejor las acciones a realizar, algunas empresas inclusive se han recuperado a partir de la organización de los empleados, tomando como claro ejemplo de esto a las cooperativas. La asistencia concreta a los emprendimientos comunitarios es esencial, de modo que el gobierno debe impulsar el crecimiento de las nuevas empresas que se forman entre personas de una comunidad, por ejemplo, un grupo indígena que se dedica a los telares, se juntan y crean una empresa bajo subsidio, y este apoyo permite el crecimiento de la producción y la venta de los productos artesanales.

Bajo el mismo formato, las familias, si se organizan, pueden crear una empresa, ya sea en carácter de distribuidores de un producto, que ofrezcan un servicio o generen una mercancía. Numerosos negocios familiares han crecido gracias al apoyo de los consumidores. El juego del comprador es esencial, es decir, al elegir entre la amplia gama de productos en competencia, hay que expresar el soporte al integrante de la propia comunidad. Esta conciencia se genera con cursos o talleres para el consumo inteligente. Bajo esta misma vertiente se toma en cuenta el trueque, acción común a nivel sociocultural donde se cambian productos por despensa u otras cosas (lo que se solicite), y en las modernas redes sociales se puede apreciar bastante esta práctica tradicional.

Otro apoyo que promueven mucho los gobiernos en Latinoamérica con base a la economía social y solidaria, es la entrega de microcréditos a medianas y pequeñas empresas, resultando de gran ayuda para el crecimiento económico interno. Acciones agregadas a estas economías comprenden la creación de espacios públicos para la venta de productos de esta índole, capacitación para emprendedores, no solo para invertir sino para un exitoso desarrollo productivo, así como también sobre el cuidado del medio ambiente. Muchas de estas nuevas empresas utilizan productos orgánicos en su totalidad, libres de químicos, y además tienen como base la cultura del reciclaje.

Resultados que benefician a la sociedad local

Una vez que se decidan elegir estas maniobras, se ven los beneficios en la abundancia de la sociedad, donde destaca el aumento del empleo. Gracias a los impulsos a los emprendedores, es posible ofrece y proyectar trabajo, lo cual baja la tasa de desempleo considerablemente, asimismo, existe un aumento en la inversión nacional, con lo que se pueden evitar grandes crisis por fugas de capitales.

La colaboración social genera valores positivos, por lo que la convivencia es una herramienta esencial para la felicidad y la abundancia, ya que se trabaja en equipo para lograr resultados afines. El desarrollo integral se refleja en la participación de los integrantes de la sociedad en todo tipo de acciones, económicas, ambientales, sociales y culturales. Por su parte, se debe considerar el medio ambiente como un factor preponderante, a través de la colaboración y solidaridad se engrandece la conciencia ante tareas ecológicas.