Significado de Obligación a nivel Moral, Social y en Psicología

  • Por Angela Estevez (Licenciada en Psicología)
  • Feb, 2020
  • ¿Qué se entiende por obligación y qué alcance expresa?

    Es el compromiso que actúa desde lo jurídico y/o lo social, en pos de establecer una convivencia armoniosa en el funcionamiento del conjunto de la sociedad, al respecto de las maneras de interacción de los integrantes de la misma, respetando las normas que se rigen desde el mayor escalón dado por la Constitución, y entendiendo el buen proceder y sentido común, potenciado por la solidaridad y compañerismo. Cuando las obligaciones se mezclan con los deseos y los intereses individuales, surgen profundos problemas que afectan los relacionamientos, resignando y naturalizando comportamientos impuestos por una parte que resulta capaz de lastimar al entorno, sea de modo consciente o inconsciente.

    Entre las obligaciones y los deseos

    Nos movemos en un mundo construido y reglado, en gran medida lejos de las leyes de la naturaleza, repleto de cosas que debemos hacer, por imposición social, moral, cultural o legal y otras que elegimos realizar por placer.

    Hablamos de una gran cuota de resignación, respecto a lo que nos indicaría el “principio de placer”, en favor del “principio de realidad” (conceptos acuñados por el Psicoanálisis), a causa de que este último nos proporciona una buena inserción social e interpersonal.

    Lo ideal para nuestra salud mental es establecer un equilibrio entre lo que se anhela y lo que se tiene que cumplir, pese a nuestra voluntad, en ocasiones, considerando que en muchas oportunidades las exigencias parten de nosotros mismos y se imponen como deberes, cuando en realidad responden a un psiquismo rígido, autoexigencia y perfeccionismo propios.

    En cuanto a las obligaciones morales, pueden partir de las costumbres y hábitos de la cultura en cuestión o bien de la religión, por ejemplo, el cristianismo, que predica en nombre de Dios y a través de instituciones y autoridades, la solidaridad y el respeto.

    Obligar a los niños a comer ¿da resultados? ¿es respetuoso del psiquismo de los infantes?

    La crianza de los pequeños es un tema de gran debate, donde abundan las posturas, tanto culturales como de los especialistas en psicología, nutrición, pediatría, educación, etcétera.

    Es común que los niños pequeños se nieguen a comer ciertos alimentos en cuestión o determinadas cantidades, por lo que debe evaluarse en cada caso, principalmente, si el peso del niño es saludable, pues su estómago es pequeño y, a veces, se pretende que coma más de lo que en realidad necesita, por situarse desde una perspectiva adulta.

    Además, no sólo importa la cantidad, sino que lo incorporado sea acorde a las necesidades biológicas del período evolutivo en el que se encuentre el infante.

    Otro de los aspectos a explorar es el motivo por el cual no desea ingerir o es muy selectivo, teniendo en cuenta siempre la edad y que el negarse a hacer algo que uno no quiere es expresión de deseo y autonomía y, en cierta medida, de salud psíquica.

    Si bien puede funcionar el obligar al niño a comer, esto trae consecuencias inesperadas, como una baja autoestima, estrés, malestar estomacal y sumisión. Otras veces no sólo es inefectivo, sino que produce en el niño rechazo general a la comida y la asocia con una situación de tensión y displacer.

    Debido a lo anterior es que se suele recomendar, cada vez más, el respeto hacia los niños en la alimentación, preguntándoles qué quieren comer, haciéndolos participar en la cocina y jugar con los alimentos, investigarlos, para que sea un momento placentero.

    Al permitirles elegir qué comer no es menor pensar bien las opciones dadas, para que todas ellas sean saludables, sea cual fuere que elija. Finalmente, lo mejor es el ejemplo, puesto que el niño se acostumbra a los hábitos familiares y si quienes lo rodean tienen una alimentación de buena calidad nutricional y la disfrutan, con el tiempo, para el pequeño será natural comer de la misma manera.

    En la pareja: Obligar al otro a hacer cosas que uno no quiere

    Se habla mucho de amor y de gestos románticos, pero no debe dejarse de lado que lo esencial para que una pareja esté junta y feliz es el respeto por la voluntad y los derechos del otro.

    Aquí debe diferenciarse, por un lado, expresar lo que uno desea respecto del enamorado y la relación para llegar a un acuerdo y, por otro, exigir que el compañero o compañera se adapten a nuestro deseo o lo que nosotros consideramos correcto, a modo de objetos, de cosas manipulables.

    Una relación sana entiende de la libertad del otro, de la diferencia de pensamiento y no busca obligarlo a realizar acciones que no quiere o pensar en contra de su esencia.

    Obligaciones en el derecho ciudadano

    La Ley de cada territorio impone una serie de deberes a sus habitantes, cuyo incumplimiento es sancionado en distintas formas, acorde al nivel de gravedad. Cuando se trata de faltas graves contra terceros interviene el derecho penal, siendo derecho del acusado tener un abogado defensor y un juicio justo.

    En general, como ciudadanos, estamos obligados a pagar impuestos; votar en las elecciones a nuestros representantes (en caso de estar en democracia); responder ante un juez o un tribunal si hemos cometido un delito; hacernos cargo de la manutención de nuestros hijos y proporcionarles educación; si somos empleadores brindar un salario digno y condiciones laborales adecuadas; etcétera.

    Existen variaciones en los derechos y obligaciones según la sociedad, tanto por las leyes como por las normas socio-culturales que pueden llegar a tener también mucho peso, por ejemplo, el poder y la participación de las mujeres se ve disminuido en países como Turquía y Egipto, donde está más instalado el machismo, en términos generales y según la región.