Significado de Psicología Inversa

¿Qué es la psicología inversa?

Es una práctica común que se basa en la manipulación de los intereses de la otra persona para que ésta haga en verdad lo que uno quiere. No obstante existen propuestas al respecto del comportamiento para explicar la complejiodad de este fenómeno, e incluso para aplicarlo como herramienta terapéutica, aspectos que profundizamos en este artículo.

Usos y observación de ejemplos dados en la cotidianeidad

Este artilugio es ampliamente conocido por la sociedad y utilizado, ya sea a modo de broma o para obtener resultados realmente y a la brevedad, haciendo uso de la manipulación del otro, por lo que cabe la discusión por si es moralmente correcto o no.

¿Con quiénes funciona la psicología inversa? Esencialmente con los niños y adolescentes, que están siempre dispuestos a contrariar a sus padres o adultos en general.

En los niños es una manera de diferenciarse de sus padres y ejercer cierta autonomía, mientras que en los adolescentes es una manera de expresar su propia postura, construir su identidad y vivenciar un nivel de independencia o dependencia mucho más compleja que la de los pequeños. Los adolescentes están ansiosos por ostentar la libertad de pensamiento y de acción.

Por este motivo los padres, por ejemplo, le dicen al niño “No quiero que te bañes hoy” o “No vamos a ir hasta el supermercado caminando, es muy lejos”, seguido a lo cual el pequeño desea bañarse o, en el segundo caso, insiste ferozmente en caminar.

En el caso de los adolescentes, puede que baste con decirles “Ni se te ocurra volver temprano a casa” para que respondan algo así como “yo vuelvo a la hora que quiero, hoy regreso nueve en punto y no me lo vas a impedir”. Para quienes observan la situación desde afuera puede resultar muy graciosa.

También tiene efectos en las personas adultas que son soberbias, es decir, tienen una estima exagerada por sus propias virtudes, creencias y percepciones, buscando expresar esta superioridad contrariando peticiones de los demás. Finalmente, es útil con adultos con fuertes necesidades de expresar su autonomía y libertad o personas de comportamientos “oposicionistas”.

Pierde todo valor cuando se trata de personas complacientes, que no entran en este juego de hacer lo contrario, sino que se adaptan a lo que se les solicita.

Viktor Frankl: Técnica de la intención paradójica en logoterapia

Refiere a una técnica de suma eficacia, a corto y largo plazo, explicada en el libro “El hombre en busca de sentido”, originada por Viktor Frankl (1905-1997), creador de la logoterapia, la cual supone una clase de psicoterapia existencial.

Se trata de artilugio propuesto para el tratamiento de diversos temores o miedos, fobias y neurosis obsesivas, basándose en la noción de ansiedad anticipatoria, perteneciente a las cualidades de las neurosis.

Lo que sucede es que cuando tenemos miedo de que algo ocurra es muy probable que, en lo sucesivo, se haga realidad. Asimismo, la intención desmedida (hiperintención) en algo deseado, actúa como obstáculo o estorbo.

Al respecto Frankl menciona algunos ejemplos concretos en su libro, donde usar la intención paradójica, como el miedo a ruborizarse, a transpirar, a tartamudear, al insomnio y a la suciedad del hogar.

La intención paradójica es una herramienta psicoterapéutica con resultados habitualmente más rápidos que la terapia psicoanalítica freudiana. El objetivo es la búsqueda del bienestar del paciente y no una manipulación como la psicología inversa, es decir, el uso popular que se desprende de esta técnica.

El procedimiento consiste en que el terapeuta le pide al paciente que concentre su atención en la representación opuesta a la temida o que haga lo contrario de lo deseado.

Por ejemplo, si no logra conciliar el sueño por temor al insomnio, le pide que intente estar despierto lo más que pueda, de allí que, sacando peso al temor, uno se distrae de él y logra superarlo. Lo mismo pasa en el caso del miedo a la sudoración; le dice al paciente que se proponga sudar lo más posible, luego de lo cual la fobia desaparece.

En donde estaba el temor, se “coloca” un deseo paradójico, es decir, de lo contrario. Esta técnica, refiere Frankl, se sirve también de la capacidad o habilidad para el sentido del humor, quien formula que el reírse de uno mismo es parte del camino hacia la curación.

Métodos dados por la intervención paradójica

En esta misma línea, de solucionar problemas por medio de solicitarle al paciente lo opuesto, se ubican las “intervenciones paradójicas” dentro de las psicoterapias sistémicas y, más precisamente, de la Terapia Familiar Sistémica (TFS).

La “Escuela Interaccional del MRI o Mental Research Institute”, cuyo principal exponente es Gregory Bateson, emplea esta táctica para conseguir cambios profundos en el sistema familiar, llamados “cambios 2”, a diferencia de los “cambios 1”, que son superficiales y poco efectivos, llevados a cabo por la propia familia, pero con la misma lógica de la que proviene el problema.

Otras escuelas sistémicas se han servido también del uso de estas intervenciones para el tratamiento, como Jay Haley, de la escuela estructural.

En su libro “El arte de la terapia estratégica”, Haley da cuenta que existen dos clases de intervenciones paradójicas, una en la que se busca imposibilitar que el paciente tenga mejorías y otra en que se lo invita a que exprese su síntoma de modo deliberado. Claro que es llamativo, pero entiéndase que existe una serie de etapas en las que se enmarca esta técnica; no se usa en cualquier momento, por cualquier razón o de cualquier manera.

Por otra parte, Salvador Minuchin, de la escuela estructural, en su texto “Una familia anoréxica” describe el uso de esta intervención en un caso puntual de su experiencia, donde uno de los miembros de la familia es anoréxico, pero desde esta perspectiva, el síntoma es de toda la familia, porque manifiesta un problema de relaciones disfuncionales, en las que todos los miembros participan.